Junio confirmó, otra vez, que Vaca Muerta no tiene techo. Pero esta vez la novedad no vino de los datos, ni de los nombres de siempre, sino de los límites: un yacimiento que hasta hace dos meses ni aparecía en las estadísticas relevantes de YPF, Narambuena, en la ventana de petróleo del norte de la cuenca, dio el golpe y hace pensar que más allá de lo conocido todavía hay buenas noticias.
Este área que hace dos meses ni figuraba en el top 10, ni del país, ni del cuenca, ni de la provincia, ni de la empresa estatal, fue el nombre que más creció en el sexto mes del año. Y no es casualidad: la cuenca viene empujando su actividad hacia las zonas de crudo, y esta vez el movimiento se sintió en el extremo norte de la ventana de petróleo.
Narambuena subió dos lugares en el top 10 de áreas de YPF tras haber ingresado recién el mes pasado, con un crecimiento mensual del 25,3%, el mayor salto porcentual de todo el ranking, y el segundo mes consecutivo de fuerte suba. Ningún otro yacimiento del norte de la ventana petrolera había logrado, hasta ahora, un ingreso tan veloz al grupo de áreas más productivas de la petrolera.
El resto del podio se mantuvo estable: los mismos siete bloques de siempre lideran el top 10, con Loma Campana a la cabeza. Eso hace que el ascenso de Narambuena resalte todavía más: en un mapa donde casi nada cambia de lugar, hay un nombre que sí lo está haciendo.
Por qué el norte, y por qué ahora
El fenómeno no aparece de la nada. Desde hace meses, la cuenca viene mostrando un desplazamiento de la actividad hacia las zonas de mayor concentración de petróleo, en detrimento de las áreas con más gas asociado. La razón es doble: el precio del gas en boca de pozo se desplomó por exceso de oferta y falta de capacidad de evacuación, y el GOR —la relación entre gas y petróleo producido— penaliza a los yacimientos que arrastran demasiado gas por cada barril de crudo. Esa lógica ya había impulsado a Rincón de Aranda, de Pampa Energía, en el margen este de la cuenca, hacia una proyección de 20 mil barriles diarios.
Narambuena parece responder al mismo criterio, aunque esta vez el movimiento se dio en el extremo norte en lugar del este: privilegiar el crudo por sobre el gas asociado, y activar zonas de la cuenca que hasta hace poco quedaban al margen del protagonismo productivo. Si el este ya mostró de qué es capaz cuando la actividad se concentra en la ventana de petróleo, el norte empieza a insinuar que todavía tiene margen para sorprender.
El ascenso de este área de YPF llega en el mes de mayor actividad de fractura en la historia de Vaca Muerta: 2760 etapas de fractura, que suman 2.814 entre shale y tight, la mejor marca desde el comienzo de la cuenca., un 9,96% más que mayo y un 5,2% por encima del récord anterior, marzo. La estatal concentró la mitad de esas etapas, con Halliburton al frente entre las compañías de servicio. Ese nivel de actividad es el marco que permite entender por qué un área nueva puede escalar tan rápido: hay más equipos trabajando, y con la migración hacia el crudo en marcha, las áreas petroleras del norte empiezan a captar una porción mayor de esa actividad.
La foto se completa con el dato fiscal: Neuquén cerró junio con ingresos totales por 743.408 millones de pesos, una suba real interanual del 34,1%, lograda pese a un Brent que cotizaba por debajo de los 80 dólares —muy lejos de los picos de 120 que había tocado en mayo por la tensión en Medio Oriente. Que la recaudación bata récords con el precio a la baja solo se explica por volumen: más pozos, más etapas, y ahora, más frentes abiertos como el que empieza a mostrar Narambuena.
YPF, mientras tanto, sigue con su propio proceso de concentración: junio fue el segundo mes en el que opera exclusivamente desde la Cuenca Neuquina, con una producción total de 348.521 bbl/d (-0,86% mensual, -1,39% interanual a nivel compañía), aunque con un crecimiento interanual del 17,94% puertas adentro de la cuenca. Es la otra cara de la misma moneda: mientras la empresa se repliega hacia el no convencional, dentro de ese no convencional aparecen nuevos protagonistas, y Narambuena es el más reciente.
La pregunta que deja junio no es solo si Loma Campana sigue liderando —esa respuesta ya la sabemos—, sino cuántos "Narambuena" más puede esconder todavía el mapa de Vaca Muerta a medida que la migración hacia el crudo sigue corriendo la frontera productiva de la cuenca.
La historia detrás del dato
Narambuena era originalmente parte del bloque Chihuido de la Sierra Negra, pero se escindió tras solicitarse una concesión de explotación no convencional, que fue concedida en diciembre de 2024 por la provincia de Neuquén a YPF, junto con las Aguada de la Arena, La Angostura Sur 1 y 2.
En el área en cuestión, la estatal comparte la concesión con Chevron, sociedad que dio comienzo a Vaca Muerta en 2013. El permiso exploratorio es de 35 años, mientras que la petrolera comprometió inversiones por USD 100 millones para la pavimentación de 100 kilómetros de la ruta 7.







