Chevron llegó primera a Vaca Muerta en 2013. Fue la primera operadora de escala global en apostar formalmente por la formación neuquina, cuando todavía era una promesa geológica más que una realidad productiva. Doce años después, la compañía vuelve a marcar el ritmo: esta semana presentó formalmente su solicitud bajo el RIGI para desarrollar El Trapial, su bloque solista en la cuenca, con una inversión estimada de 13.800 millones de dólares. Es la segunda mayor apuesta de la historia en Vaca Muerta, detrás solo del proyecto de YPF que compromete 25.000 millones en los próximos 15 años.
La decisión no llegó de golpe. Durante buena parte de 2025, Chevron mantuvo una postura de espera estratégica, supeditando el aumento del flujo de capitales a la confirmación de condiciones macroeconómicas estables. La reducción de la carga tributaria, la flexibilización de los controles de capital y la previsibilidad regulatoria que ofrece el Régimen fueron los tres factores que desbloquearon lo que la compañía tenía frenado. Al anunciar la presentación, los directivos de la firma fueron explícitos: "marcos como el RIGI, que contribuyen a la previsibilidad regulatoria e incentivan las decisiones de inversión a largo plazo, son pasos clave para la industria energética argentina”.
El Trapial, el bloque que Chevron opera al 100%
El Trapial es el bloque en el que la compañía opera de manera exclusiva, sin socios, con el 100% de la participación. Esa estructura le da libertad total para definir el ritmo y la escala del desarrollo, y el RIGI presentado esta semana es la señal más concreta de hasta dónde quiere llevar ese activo.
El área ya se ubica entre los diez bloques más productivos de la cuenca neuquina y le permitió a Chevron posicionarse en el top 5 de los mayores productores de crudo del país. Con 13.800 millones comprometidos bajo el nuevo régimen, la proyección es escalar de manera significativa esa producción en los próximos años, replicando en El Trapial la lógica del modelo fábrica que ya probó su eficiencia en Loma Campana.
La reorganización corporativa que lo hace posible
Durante los últimos dos años, la empresa reorganizó su estructura corporativa global y los activos argentinos pasaron a integrarse formalmente en el Departamento de No Convencionales, el mismo equipo que lidera las operaciones en el Permian y en otras cuencas de shale en Estados Unidos. Ese cambio no es cosmético: significa que El Trapial recibe ahora la misma atención técnica y los mismos recursos que los mejores activos no convencionales de la compañía en el mundo.

La transferencia tecnológica que habilita esa estructura es inmediata. Chevron apunta a incorporar compuestos químicos de última generación para optimizar los procesos de estimulación hidráulica y recuperación secundaria, metodologías ya probadas en el Permian con resultados concretos en productividad y eficiencia operativa.
Loma Campana, el otro pilar
La compañía mantiene además una participación no operativa del 50% en las concesiones de Loma Campana y Narambuena, activos que opera en asociación con YPF. Loma Campana acaba de alcanzar un hito histórico: superó los 100.000 barriles diarios de producción, consolidándose como el mayor productor de crudo de Argentina y representando casi el 12% de la extracción nacional. El bloque opera bajo el modelo de factoría que permite niveles de eficiencia comparables con los del Permian Basin.
La combinación de El Trapial al 100% y Loma Campana al 50% con YPF convierte a Chevron en uno de los actores más relevantes de la cuenca, con presencia tanto en los activos fundacionales como en los desarrollos de nueva generación que van a definir el próximo capítulo de Vaca Muerta.
El mapa de las grandes apuestas
YPF lidera con 25.000 millones comprometidos. Chevron aparece ahora en segundo lugar con 13.800 millones. Pluspetrol presentó 12.000 millones para Bajo del Choique. Pampa Energía comprometió 4.500 millones en Rincón de Aranda. Tecpetrol avanza con 2.400 millones en Los Toldos II Este. En total, los proyectos bajo este régimen ya acumulan compromisos que se acercan a los 100.000 millones de dólares.
Lo que hace especialmente significativo el movimiento de Chevron es el efecto señal que tiene hacia afuera. La primera operadora global en llegar a Vaca Muerta, la que más conoce la cuenca y la que más tiempo tardó en decidir, acaba de apostar 13.800 millones.







