YPF continúa con su plan de enfocar sus operaciones en los mercados, negocios y actividad que mejor rentabilidad le dejen, en función de su plan 4x4 con el que busca cuadruplicar su valor en cuatro años, y continúa desprendiéndose de algunas activos.
Con una inversión de 5.000 millones de dólares este año, el gran objetivo de la compañía estatal es Vaca Muerta, y sus alcances, como el GNL o el Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), un proyecto en que ya consiguió el apoyo de otras seis productoras: PAE, Vista, Pampa, Chevron, Pluspetrol y Shell.
El presidente de YPF, Horacio Marín, tiene en el horizonte llevar la producción local a niveles superlativos logrando que en 2030 los hidrocarburos exporten por más de 30 mil millones de dólares y desde su asunción el CEO cambió el cartel de la compañía de "se vende YPF" a "YPF vende".
En ese contexto, la empresa anunció que se desprenderá de sus acciones en la distribuidora de gas natural Metrogas y la refinadora Refinor, que en la actualidad no representan objetivos centrales financieros de la estatal. Sin embargo, potenciará la petroquímica Profertil y la generadora eléctrica YPF Luz.
El achique
En los últimos meses YPF se desprendió de varios de sus activos, que si bien rentables no estaban en el horizonte de crecimiento de la empresa. En ese escenario, vendió YPF Brasil, que tiene unos 300 empleados, produce lubricantes y gana USD 1 millón al año, e YPF Chile factura medio millón de dólares al año con la venta de lubricantes y aceites.
Además, completó el Proyecto Andes y se desprendió de 55 áreas convencionales que daban poca rentabilidad y demandaban mucho gasto en inversión y operación.
Ahora, se suma Metrogas, cuya participación esta valuada en USD 815 millones, luego de las últimas semanas de acomodamientos financieros. Uno de los principales interesados serían los empresarios José Luis Manzano (dueño del 9,23%) y Alejandro Macfarlane (dueño de Camuzzi).







