Vaca Muerta sigue creciendo. Primero fueron los datos de producción de mayo, que dejaron más de 630 mil barriles por día y llevaron al país a superar los 900 mil, y ahora son las etapas de fractura, que en junio dejaron atrás todos los registros de actividad histórico y pusieron la vara aun más alta. Fueron 2760 etapas de fractura, que suman 2.814 entre shale y tight, la mejor marca desde el comienzo de la cuenca.
El reporte de la Fundación Contactos Energéticos, que lidera Luciano Fucello, mide la actividad real del sector hidrocarburífero: cada etapa implica aproximadamente 250 toneladas de arena y 1.500 m³ de agua inyectada a más de 10.000 PSI en boca de pozo. Esto permite dimensionar el movimiento económico, logístico y de equipamiento que genera la industria.
Vaca Muerta rompió su techo. Junio dejó 2.760 etapas de fractura shale, a las que se suman 54 etapas tight, para un total de 2.814 etapas no convencionales, lo que marca que el 2026 es el mejor año de la cuenca Neuquina. En el primer semestre se registraron 14926 etapas totales, un 19,8% más que en el mismo periodo del 2025, cuando se realizaron 12459.

Tres récords en un solo dato
El salto de junio se puede leer en tres comparaciones, y las tres cierran en positivo:
- Contra el mes anterior: mayo había cerrado con 2.485 etapas shale. Junio creció 9,96% en la comparación intermensual.
- Contra el mejor mes de la historia: hasta ahora, el techo lo tenía marzo de 2026, con 2.616 etapas. Junio lo superó por 144 etapas, un 5,2% más.
- Contra el mismo mes del año anterior: en junio de 2025 se habían registrado 1.968 etapas shale. La comparación interanual arroja un incremento de 40,2%.
YPF, motor casi en soledad
En el reparto por operadora, junio volvió a mostrar el mismo patrón de los últimos meses, aunque con YPF acaparando una porción todavía mayor de la torta. La mitad de las etapas del mes tuvo sello de la petrolera de mayoría estatal, un nivel de concentración que viene sosteniéndose desde hace varios meses y que confirma a YPF como el verdadero motor de la actividad no convencional en la cuenca.
- YPF: 1.392 etapas (50%)
- Pluspetrol: 443 etapas (16%)
- Pampa Energía: 339 etapas (12%)
- Pan American Energy: 179 etapas (6%)
- Vista Energy: 165 etapas (6%)
- Geopark: 119 etapas (4%)
- Chevron: 81 etapas (2,8%)
- Phoenix: 42 etapas (1,5%)
Lajas Este, a la cabeza de los bloques
El gran salto se dio en las áreas. El yacimiento Lajas Este, ubicado dentro del histórico bloque de YPF Loma La Lata - Sierra Barrosa, pasó al frente con 566 etapas, el 21% del total. Detrás aparece la nave insignia de la petrolera estatal y de Vaca Muerta, Loma Campana con. 443, el 16%. Más atrás figura Rincón de Aranda, el área de Pampa Energía que esta semana fue incorporado al RIGI para duplicar su producción, con 339, el 12% del total.
La lista la completan: Las Cavernas (302, 11%). Completan el podio de bloques relevantes La Calera (241, 9%), Bajo del Choique (202, 7%), Coirón Amargo Sur Este (179, 6%) y Bajada del Palo Oeste (165, 6%). En cuanto al tipo de recurso, la actividad de junio estuvo dominada de manera abrumadora por el petróleo: oil 91%, gas 9%.
Halliburton, líder cómodo entre las empresas de servicio
Entre las compañías de fractura, Halliburton concentró 1.436 etapas (52% del total), muy por delante de SLB (720, 26%), Calfrac Well Services (241, 9%), SPI (202, 7%) y Tenaris (161, 6%). El liderazgo de Halliburton, apalancado en buena medida en las operaciones de YPF, se sostiene mes tras mes como el rasgo más estable del mercado de servicios en la cuenca.
La otra cara: los sets que no trabajaron
El contraste del mes lo pone la capacidad ociosa. Pese al récord, cuatro sets de fractura permanecieron sin actividad durante junio, un dato que vuelve a instalar la discusión de fondo que atraviesa a la industria desde hace más de un año: la cuenca tiene margen para producir todavía más si logra resolver la intermitencia operativa y sincronizar mejor el ritmo de perforación con la capacidad de fractura instalada.
Con este dato, junio no solo deja atrás el letargo de los meses anteriores, sino que la cuenca anda y anda rápido. La pregunta que queda abierta es si julio puede sostener —o incluso superar— un ritmo que ya es, oficialmente, el mejor de la historia de Vaca Muerta.







