Cada barril que Vaca Muerta suma pasa por un reparto silencioso. No hay ceremonia ni cartel que lo anuncie, pero cada 100 dólares que genera la industria de los hidrocarburos se dividen entre costos, ganancias empresarias y una porción que se distribuye entre el Estado nacional, la provincia y el resto del país. Entender ese reparto es entender, en el fondo, quién financia qué en la Argentina.
La primera partición: costos y utilidades
Del total de los ingresos que genera el petróleo, el 30% se destina a costos de producción: perforación, fractura, logística, mano de obra, insumos. Es la parte que sostiene la operación día a día, la que mueve camiones, contrata cuadrillas y paga arena.
Otro 30% queda como utilidad de las petroleras, la ganancia empresaria que remunera el riesgo de una inversión que, vale recordar, se mide en miles de millones de dólares y en horizontes de varias décadas. El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, fue directo al referirse a esa porción. "No les va en la provincia de Neuquén", dijo en una entrevista con La Verdad Avanza, marcando que el negocio para las compañías, en el actual esquema, funciona.
Entre costos y ganancias, entonces, se va el 60% de cada 100 dólares. Queda un 40% para repartir entre los distintos niveles del Estado.
El 40% que queda: la porción del Estado
Ese remanente no se reparte en partes iguales. El 17% va al fisco nacional, la porción más grande de lo que efectivamente termina en manos públicas. Figueroa lo puso en estos términos: "Más que nunca Neuquén está colaborando con el país, generan la solidez del programa económico y lo va sosteniendo".
El 13% queda para la provincia de Neuquén, vía regalías y otros ingresos asociados a la actividad hidrocarburífera. Es la porción que, en el discurso oficial neuquino, se presenta como la contrapartida directa de alojar la cuenca.
El 10% restante se reparte entre el resto de las provincias, a través de los mecanismos de coparticipación federal. Es la cuenca neuquina financiando, de manera indirecta, al resto del mapa federal.
Lo que le llega al municipio
La porción provincial, ese 13%, tampoco se queda entera en la caja de la provincia. Según explicó Fernando Schpoliansky, secretario de Finanzas de la ciudad de Neuquén, del 13% que le toca a la provincia, los municipios coparticipan el 15%. En términos concretos, esto equivale a 1,6 dólares cada 100 dólares del total producido, o dicho de otra forma, unos 0,4 dólares por cada 100 dólares cuando se lo mide en la unidad de conteo que usó el funcionario.
De ese fondo municipal, Neuquén capital recibe el 34%. Son fondos de libre disponibilidad, sin afectación específica, que la ciudad destina a sostener obra pública y la prestación de servicios.
La lectura de fondo
El ejercicio de seguir el dólar, paso a paso, deja una imagen más nítida que cualquier discurso: de cada 100 dólares que genera la producción marginal de Vaca Muerta, apenas una fracción de un dígito llega, en definitiva, a la administración municipal que convive todos los días con el crecimiento de la actividad —el tránsito pesado, la presión sobre los servicios, la demanda habitacional. El grueso se reparte entre el capital privado que arriesgó la inversión y los distintos niveles de un Estado que, según el nivel que se mire, cuenta una historia distinta sobre quién sostiene a quién.






