Hay un momento en cada gran obra de infraestructura en el que deja de ser un proyecto y se convierte en algo visible. Para el Vaca Muerta Oil Sur, ese momento llegó esta semana frente a las costas de Río Negro. El buque Skandi Hera, de la empresa noruega DOF Group ASA, ya opera en el Golfo San Matías para dar inicio a la etapa submarina del VMOS: la instalación del sistema de fondeo que sostendrá las dos monoboyas offshore desde donde Argentina exportará crudo al mundo a partir de diciembre de 2026.
"El futuro ya está frente a las costas de Río Negro", escribió el gobernador Alberto Weretilneck al compartir las primeras imágenes del buque trabajando en la zona. "No es una imagen más. Es una señal concreta de la transformación que está viviendo nuestra provincia”.
Qué se está instalando bajo el mar
La operación que ejecuta el Skandi Hera es de una complejidad técnica poco común en aguas argentinas. La campaña incluyó el embarque desde Puerto Quequén de seis anclas tipo High Holding Power de aproximadamente 42 toneladas cada una, más cadenas de hasta 400 metros de longitud. Ese sistema de fondeo es el que fijará en el lecho marino las dos monoboyas tipo CALM que operarán entre cinco y nueve kilómetros mar adentro frente a Punta Colorada, en las cercanías de Sierra Grande.
Las monoboyas CALM son estructuras flotantes de amarre que permiten a los grandes buques tanque conectarse a ductos submarinos para cargar petróleo directamente en alta mar, sin necesidad de ingresar a un puerto convencional. Es la tecnología estándar para terminales de exportación de crudo a escala mundial y la que elegió el VMOS para su operación en el Atlántico rionegrino. Cuando estén operativas, permitirán trabajar con buques tipo VLCC, los Very Large Crude Carriers, embarcaciones de hasta 320 metros de eslora capaces de transportar hasta 2 millones de barriles por viaje, la misma clase de buques que abastece a los grandes mercados de Europa y Asia.
El contrato de DOF Group con YPF, valorado en hasta 50 millones de dólares e informado a la Bolsa de Oslo, contempla dos campañas de trabajo en el mar con una duración combinada estimada en más de 250 días. Además de la instalación de las monoboyas, el alcance incluye tareas de ingeniería, gestión de proyecto, logística, buceo especializado y ejecución offshore completa.
El VMOS en su recta final
La obra submarina llega en un momento en que el conjunto del proyecto avanza sobre su cronograma. El VMOS ya supera el 62% de ejecución general con más de 2.700 trabajadores activos en la traza terrestre de 437 kilómetros que une Allen, en Río Negro, con Punta Colorada. En Allen ya concluyeron las pruebas hidrostáticas en los grandes tanques de acumulación. En Punta Colorada se trabaja en la construcción de seis tanques de almacenamiento con una capacidad total cercana a los 720.000 metros cúbicos de petróleo.

La inversión total del proyecto ronda los 3.000 millones de dólares, financiada en parte mediante un préstamo sindicado de 2.000 millones liderado por entidades financieras internacionales, uno de los mayores créditos privados recientes para infraestructura energética en Argentina.
Horacio Marín, CEO de YPF, fue claro sobre lo que representa esta etapa: el crecimiento de Vaca Muerta requiere infraestructura acorde a los grandes desarrollos energéticos internacionales y cada avance consolida el objetivo de convertir al país en una plataforma exportadora de escala global. Gustavo Chaab, CEO del VMOS, destacó por su parte que la operación representa un nuevo hito para la infraestructura offshore del proyecto y refuerza la capacidad exportadora de petróleo argentino.
Lo que cambia cuando Punta Colorada opere
La diferencia entre lo que existe hoy y lo que el VMOS habilita es estructural. Argentina exporta crudo actualmente desde Puerto Rosales, en la bahía de Bahía Blanca, con buques Aframax y Suezmax de menor porte. Punta Colorada cambia esa ecuación: los VLCC que podrán operar desde las monoboyas offshore tienen entre dos y tres veces más capacidad de carga, lo que reduce el costo por barril exportado y abre el acceso a mercados de largo recorrido que hoy son inviables por escala.
La capacidad inicial del sistema cuando arranquen las primeras exportaciones en diciembre será de 190.000 barriles diarios, escalando a 390.000 en 2027 y con un techo de 550.000 para 2028. Para Argentina, que produce cerca de 890.000 barriles diarios y apunta al millón en 2026, tener esa infraestructura de evacuación es la condición que hace posible el salto exportador que el país viene prometiendo y que la demanda global, tensionada por el conflicto en Medio Oriente, está esperando.







