Cuando a mediados de junio se confirmó que el Seminole llegaría al Golfo San Matías a fines de julio para instalar el ducto submarino del VMOS, la noticia sonó a promesa. Hoy es un hecho concreto: el buque especializado en tendido de tuberías está operando en las aguas rionegrinas, fabricando y depositando en el fondo del mar los siete kilómetros de cañería que unirán la terminal terrestre de Punta Colorada con las dos monoboyas desde donde los grandes buques petroleros cargarán crudo de Vaca Muerta.
El Seminole pertenece a Micoperi, una de las compañías históricas de la industria offshore europea con décadas de experiencia en proyectos energéticos en el Mediterráneo, África y Medio Oriente. Fue construido en Francia en 1975 y modernizado en varias etapas para adaptarse a las exigencias actuales del sector. Con casi 136 metros de eslora y más de 30 metros de manga, opera como una planta industrial flotante capaz de alojar hasta 250 personas entre tripulación, técnicos y especialistas. Tiene helipuerto propio y una grúa principal con capacidad de izaje superior a las 700 toneladas.
Cómo se tiende un ducto en el fondo del mar
La especialidad del Seminole es el sistema S-Lay, uno de los métodos más utilizados en el mundo para la construcción de oleoductos submarinos. El procedimiento comienza a bordo: los tramos de cañería de 38 pulgadas son alineados, soldados y revestidos de manera progresiva hasta formar una línea continua. Cada unión es inspeccionada antes de seguir avanzando, porque una soldadura deficiente en el fondo del mar es casi imposible de corregir.
A medida que el buque avanza lentamente sobre la traza prevista, la tubería desciende al lecho marino a través de una estructura metálica llamada stinger, diseñada para controlar la curvatura de la cañería durante la instalación y evitar que se doble o se fracture en el descenso. La geometría que genera ese movimiento describe una curva suave similar a una S vista de costado, de ahí el nombre del método.

La operación requiere una coordinación permanente entre el buque principal, las embarcaciones de apoyo, los buzos y los equipos técnicos de control de calidad. Cualquier variación en las condiciones del mar, el viento o la corriente puede obligar a suspender el trabajo y esperar condiciones favorables. En el Golfo San Matías, donde el viento patagónico es impredecible, esa coordinación es especialmente exigente.
El contexto de lo que se está construyendo
El ducto que el Seminole está instalando es el eslabón final de la cadena que conecta Vaca Muerta con el mundo. Los 437 kilómetros de oleoducto terrestre que van desde Allen hasta Punta Colorada terminan en la costa. Desde ahí, la cañería continúa bajo tierra utilizando la técnica de Perforación Horizontal Dirigida y emerge bajo el agua a unos 700 metros de la orilla. Ese es el punto donde empieza el trabajo del Seminole: siete kilómetros adicionales de ducto submarino hasta llegar a las estructuras PLEM que distribuyen el flujo hacia las monoboyas.
Las monoboyas, por su parte, ya están en camino. El 22 de septiembre, el buque Jumbo Javelin zarpó desde Ciudad del Cabo con las dos estructuras a bordo, rumbo a San Antonio Este. Cada monoboya pesa 272 toneladas y tiene 15,3 metros de diámetro. Cuando lleguen y sean instaladas en sus posiciones sobre las cadenas y anclas que ya están fondadas en el Golfo San Matías, el sistema estará completo.
La Combifloat C7, la plataforma autoelevable que también participa de la fase offshore, ya está posicionada frente a Punta Colorada ejecutando trabajos complementarios. El gobierno de Río Negro acompaña toda esta etapa con inspecciones técnicas permanentes sobre las soldaduras y los procedimientos constructivos.
Lo que viene
El VMOS avanza con más del 70% de avance global y tiene fecha: la primera exportación de petróleo de Vaca Muerta desde la terminal marítima de Punta Colorada está prevista para marzo de 2027. El consorcio que lo impulsa integra a YPF, Vista, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol, con una inversión total de 3.000 millones de dólares.
Cuando el Seminole termine su tarea en el fondo del Golfo San Matías y las monoboyas estén en posición, el sistema que conecta la roca patagónica con los mercados internacionales quedará listo.







