En silencio, por debajo del cauce, avanza una de las obras más importantes de la provincia y una de las etapas más sensibles y técnicamente exigentes del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). En las inmediaciones de Chelforó, comenzó el cruce subfluvial por debajo del Río Negro mediante Perforación Horizontal Dirigida (HDD), una operación que combina ingeniería de precisión, control ambiental y supervisión permanente.
La perforación para el paso del oleoducto, que unirá Vaca Muerta con el puerto de Punta Colorada, se inicia sobre la margen norte y concluye en la margen sur con puntos de entrada y salida ubicados a 180 y 228 metros de las márgenes respectivamente. Bajo tierra —y bajo el río— se desarrollará un túnel de aproximadamente 660 metros para alojar una cañería de 30 pulgadas de diámetro y 11,3 mm de espesor, diseñada para soportar exigencias mecánicas y ambientales de alta complejidad.
El procedimiento contempla una secuencia técnica rigurosa: preparación de terrenos, construcción de locaciones de acometida y recepción, perforación piloto, ensanche del túnel, armado de la columna de caños e inserción por tracción.
La trayectoria no es azarosa. Se controla mediante guiado electromagnético, con instrumentos que reportan en tiempo real inclinación, rumbo y orientación de la herramienta. Cada metro perforado exige un monitoreo constante para asegurar que el túnel mantenga la geometría proyectada y respete los parámetros de seguridad estructural.
Antes de la inserción, la tubería es sometida a prueba hidráulica. El test se repite una vez instalada en el túnel, antes de su conexión definitiva. Es un doble control que garantiza estanqueidad e integridad mecánica.
Protección ambiental y fluidos controlados
La operación emplea fluidos de perforación con base de agua dulce, combinados con bentonita y polímeros biodegradables. Se realizan análisis periódicos tanto del fluido de inyección como de los lodos de retorno, ajustando parámetros según la respuesta del suelo y minimizando riesgos de dispersión.
Además, el revestimiento externo de la cañería incorpora mantas termocontraíbles reforzadas, especialmente diseñadas para cruces de este tipo, donde la protección anticorrosiva es crítica.
La Secretaría de Energía y Ambiente de Río Negro, a través del área de Hidrocarburos, realiza controles diarios en campo. La supervisión no se limita a la etapa final, sino que acompaña todo el proceso: desde la perforación piloto hasta la verificación de la integridad del revestimiento y los protocolos de seguridad.
La secretaria de Hidrocarburos, Mariela Moya, definió el cruce como “uno de los hitos más importantes de esta etapa del VMOS”, subrayando tanto su relevancia estratégica como la exigencia técnica que implica intervenir bajo un curso fluvial.
Un hito técnico con peso estratégico
El cruce del río no es solo una etapa constructiva más: representa un punto crítico dentro del desarrollo del sistema. Es el momento en que la planificación se enfrenta a la geología real, y donde cada decisión técnica impacta en la seguridad y continuidad de la obra.
En Chelforó, la infraestructura energética avanza bajo tierra, invisible para la superficie, pero determinante para la integración del sistema. Ingeniería, control y precisión milimétrica en una maniobra que combina tecnología de punta con supervisión permanente.
Un paso clave —literalmente subterráneo— en el entramado energético que continúa consolidándose en la Patagonia.







