El conflicto duró poco y el gas neuquino volvió a cruzar a Chile con normalidad. El Gasoducto del Pacífico, que conecta Loma La Lata con la ciudad chilena de Concepción y transporta habitualmente unos 400.000 metros cúbicos diarios, retomó su operación regular después de que se resolviera el problema técnico que había derivado en la suspensión del suministro el 1 de abril.
El origen del inconveniente fue un menor ingreso de gas seco en uno de los puntos de inyección del sistema el pasado 2 de abril. Esa variación alteró la mezcla total del fluido y lo sacó de especificación para su exportación hacia Chile, cuya normativa exige parámetros más estrictos que la argentina en cuanto a la composición del gas, en particular el índice de Wobbe, que mide el poder calorífico.
Cómo se resolvió
Durante el viernes 3 de abril se llevaron adelante operativos de inyección y presurización para corregir la mezcla. La madrugada del sábado, alrededor de las 5, el suministro se restableció en condiciones normales. El proceso fue rápido una vez identificada la causa raíz del problema.
La empresa Innergy, operadora del gasoducto, había informado el corte como un evento de fuerza mayor sin fecha precisa de normalización. YPF, por su parte, reconoció el problema de calidad en el gas enviado y trabajó para resolverlo en el menor tiempo posible.
Por qué ocurrió
La diferencia regulatoria entre ambos países sigue siendo el trasfondo del episodio. Chile, como país netamente importador que opera con un mix de gas propio y GNL, tiene sus sistemas preparados para absorber distintos tipos de composición y exige estándares más altos. Argentina, que se abastece casi todo el año de su propia producción, opera con criterios distintos. Cuando la mezcla exportada se alejó de esos parámetros, Santiago activó los protocolos de seguridad y cerró las válvulas en el punto fronterizo.
El corte afectó principalmente a las regiones del Biobío y Ñuble, donde el gas argentino abastece al sector industrial chileno. Con la normalización del flujo, esas zonas recuperaron el suministro habitual.El episodio cierra como un traspié técnico y acotado, pero deja una lectura que vale tener presente: en el camino de Argentina hacia convertirse en un proveedor global de energía confiable, la calidad del producto exportado es tan importante como el volumen disponible en la cuenca.







