Si uno se queda con los números a simple vista, puede llevarse un susto: más del 60% de los pozos en Vaca Muerta produce menos de 20 metros cúbicos por día, casi el 80% está por debajo de los 50 m³ y no hay pozo que, pasados los cuatro años, mantenga niveles por encima de esa cifra. ¿Entonces? ¿Está todo mal?
No. En realidad, todo esto es parte del manual básico del shale, ese que hay que tener a mano antes de sacar conclusiones apuradas. El desarrollo no convencional en la cuenca neuquina tiene, como el de todas las cuencas del mundo, su propias características y reglas: mucha producción al principio, declino rápido, y un puñado de pozos que hacen la diferencia. Así funciona este juego.
De hecho, el 80% de la producción total de Vaca Muerta proviene de menos del 20% de los pozos. Y lejos de ser un problema, esto es una pista clave para entender cómo encarar la estrategia de desarrollo de la formación.
Shale 101: mucho al principio, bajón después
A diferencia de los yacimientos convencionales, donde un pozo puede durar décadas produciendo de manera estable, en el no convencional la lógica es distinta. La producción inicial puede ser altísima, pero el declino también lo es. Por eso, la clave no está en esperar que un pozo rinda eternamente, sino en saber administrar el ritmo de perforaciones, las técnicas de recuperación y el plan a largo plazo.

Este patrón se repite en todas las cuencas shale del mundo, y Vaca Muerta no es la excepción. Por eso, más que mirar los promedios, hay que mirar el conjunto: entender cómo evoluciona la producción agregada y cómo se sostiene con nuevos pozos, nuevas tecnologías y una visión que combine rendimiento técnico con sostenibilidad ambiental.
La receta: perforar, mejorar, planificar
Si el desarrollo está recién empezando, ahora es el momento ideal para trazar una hoja de ruta clara. Tres puntos clave:
🔹 Ritmo sostenido de perforaciones: para mantener la producción total en crecimiento o, al menos, estable, hay que sumar constantemente nuevos pozos al sistema. Es como una bicicleta: si dejás de pedalear, te caés.
🔹 Tecnologías complementarias: reterminaciones, reestimulaciones hidráulicas y, más adelante, técnicas EOR (recuperación mejorada) adaptadas al shale pueden extender la vida útil de los pozos y recuperar producción en etapas posteriores.
🔹 Gestión ambiental y cierre de pozos: ya hay que pensar en lo que viene después. Los pozos que salgan de operación necesitan un cierre seguro y ambientalmente responsable. Anticiparse es la mejor estrategia.

Mucho por delante
Vaca Muerta es un recurso de clase mundial. Tiene un potencial enorme, y lo está demostrando. Pero su aprovechamiento óptimo no es automático: requiere conocimiento técnico, planificación seria y decisiones bien fundadas. No se trata de perforar por perforar, sino de entender cómo funciona el juego y jugarlo con cabeza fría.
Así que la próxima vez que escuches que “los pozos rinden poco”, sabé que es parte del libreto. El shale es así. Y Vaca Muerta, bien entendida, puede ser una de las cartas más fuertes del futuro energético argentino








