Con diferentes producciones y tipo de crudo, pero con el mismo objetivo, Vaca Muerta y la Cuenca Golfo San Jorge se unen para exportar petróleo Medanito y Escalante a Estados Unidos en un busque tanquero de bandera griega tipo Suezmax de 275 metros de eslora y un calado de 15,70 metros. Esta operación muestra la integración nacional y el atractivo del crudo argentino.
La maniobra requiere de diferentes etapas y refleja la creciente complejidad y sofisticación de la logística energética argentina, además de la integración de los dos universos productivos del país: el shale no convencional de la Cuenca Neuquina y el convencional de Chubut. La embarcación, denominada María, tiene la capacidad técnica de transportar grandes volúmenes de crudo manteniendo diferentes calidades segregadas en sus tanques, lo que lo convierte en un supermercado a domicilio de hidrocarburos en el mar.
El itinerario comenzará en Puerto Rosales, provincia de Buenos Aires, con la carga de unas 100 mil toneladas de crudo Medanito proveniente de Vaca Muerta, una variedad liviana y bajo contenido de azufre, muy requerido para la refinación y producción de naftas. De allí zarpará a Caleta Córdova, cerca de Comodoro Rivadavia en Chubut, donde en la monoboya operada por la empresa Termap completará su carga con unas 40 mil toneladas de crudo Escalante, un tipo más denso y pesado.
Con la carga completa, el buque tipo Suezmax María partirá el destino final en la refinería Par Hawaii Refining, en Hawái, que ya procesos en otro momento crudo argentino. Según publico el portal Argenports la carga segregada es clave clave para el éxito de estas exportaciones conjuntas.
Es importante la tecnología de este tipo de embarcaciones que cuentan con hasta 12 segregaciones independientes, cada una con su propio sistema de bombeo y tuberías, fundamental para que los diferentes tipos de crudo no se contaminen.
El petróleo ruso varado en el mar
En un contexto internacional complejo, con Estados Unidos marcando el pulso de las relaciones internacionales en torno al crudo con la detención de Nicolás Maduro en Venezuela, las advertencias a Irán y las sanciones a los abastecedores de Cuba, el petróleo ruso atraviesa una carrera de obstáculos para llegar con éxito en los mercados mundiales.

Los datos de seguimiento marítimo muestran que Rusia envío una media de algo más de tres millones de barriles diarios durante las últimas semanas, una cifra similar a la del cierre de 2024, pero sensiblemente inferior a los niveles previos a fines de 2025. La diferencia radica en los destinos y las demoras cada vez mayores para encontrar comprador.
Uno de los cambios más relevantes se produjo en India, uno de los principales clientes de Rusia en materia de petróleo, pero que en las últimas semanas firmó un acuerdo comercial de gran impacto con la Unión Europea. Así, las entregas rusas en los puertos indios descendieron en diciembre a 1,2 millones de barriles diarios, el nivel más bajo en más de tres años.
Las consecuencias de la situación son claras: el crudo queda varado en el mar y se estima que 140 millones de barriles permanecen almacenados en buques petroleros, una cifra que supone un incremento de unos 60 millones desde finales del verano. Si bien el uso almacenamiento flotante no es nuevo en el mercado energético, pero el volumen actual empieza a generar preocupación.







