Aunque la llegada “oficial” del verano es inminente (la ola de calor que vivimos lo adelantó con todo) y las novedades parecen pasar por la escasa concurrencia a playas argentinas y las elecciones de miles de “criollos” por las suaves arenas brasileñas y los seductores precios chilenos en todos los rubros, hay movimientos importantes en las placas tectónicas del mundo de la energía que serán fundamentales para un futuro no tan lejano.
Las negociaciones se sucedieron, los chats de WhatsApp y Telegram fueron y vinieron a lo largo de estos tórridos días, pero Rolando Figueroa mantiene por el momento la firmeza en la decisión que hizo conocer antes del cierre de año: no le pondrá firma y aceptación al traspaso de las áreas convencionales neuquinas a manos privadas mientras no exista la certeza de que se producirá la remediación ambiental pertinente y el sellado de los pozos. Lo haga YPF o el nuevo dueño.
Las operadoras que ya tienen todo acordado con el presidente de la compañía de bandera, Horacio Marín, miran hacia Neuquén y aguardan (con algo de fastidio) la resolución de un tema que, pensaban, se zanjaría rápido y en mejores condiciones.
Lógicamente, se niegan a afrontar ese pasivo ambiental. Es más, subterráneamente ya comenzaron a negociar con YPF, los sindicatos y las prestadoras de servicios para encontrar los resortes que le permitan el recorte de personal que, desde su punto de vista, “ha hecho durante años ineficiente el negocio” en esos clústeres convencionales.
YPF desinvierte en sus campos maduros porque dejó de ser competitiva en término de estructura operativa (“gigantesca y heredada”, remarcan), costos y rentabilidad nula. Es más, Marín repitió en muchas oportunidades que esas 55 áreas significan para la compañía de bandera un déficit de 300 millones de dólares al año. Por ello, el objetivo del mentado “Proyecto Andes” es salir del negocio de la mejor manera posible y concentrar esfuerzos, estrategias y recursos, por sobre todas las cosas, en Vaca Muerta y el no convencional.
En este sentido, hay varias aristas que es importante explorar. Las laborales como una de las prioritarias, porque a 20 días de la fecha límite que puso YPF para ofrecer indemnizaciones a operarios de las áreas maduras ya adjudicadas, pocos se han sumado a la iniciativa.
¿Cuál es la oferta en cuestión? Marín ofreció costear las indemnizaciones más un aporte del 20%, pensando en que mínimamente se necesita un “tijeretazo” que alcanzará a unos 2600 trabajadores en actividad. Los primeros que pusieron reparos fueron los gobernadores de las provincias de Santa Cruz y Chubut, Claudio Vidal y Nacho Torres, pero con el correr del tiempo tuvieron que dar el brazo a torcer.
“Hacer plata es complicado en estas circunstancias, porque los costos de esos yacimientos son altísimos. Lograr un escenario de mayor eficiencia será un trabajo duro, que llevará tiempo”. El que habla es el gerente de una empresa nacional más que importante, de buena relación con el gobierno nacional y con los ojos puestos en territorios patagónicos.
Hay diferentes escenarios. En Chubut, para el caso, YPF le cedió a Pecom dos áreas no convencionales como son “Escalante-El Trébol” (bloque de 290 kilómetros cuadrados con una producción diaria de 7.100 barriles de petróleo) y “Campamento Central-Cañadón Perdido”, con un compromiso de inversión de 157 millones de dólares. El primero lo operará en soledad la empresa de la familia Pérez Companc, mientras que en el segundo compartirá al 50% con Enap Sipetrol.
La otra buena noticia de las últimas horas para el gobernador Nacho Torres fue la confirmación que la compañía CAPSA no bajará demasiado el ritmo de producción en las áreas Diadema Argentina, Pampa del Castillo y Bella Vista Oeste, con una promesa de inyección para 2025 del orden de los 200 millones de dólares. El mandatario del PRO, que comenzó su gestión cruzándose fuerte con Nación pero que ya hace varios meses se unió a las Fuerzas del Cielo, juró en la ceremonia de bienvenida oficial a Pecom que no habría arreglos de salida, cesantías ni bajas operativas en sus áreas petroleras, algo que nadie confirma hasta hoy (en ambos lados del mostrador).
En Santa Cruz, en cambio, la petrolera de bandera tiene menos expectativas y puso todas las fichas en la función que cumplirá Compañía General de Combustibles (CGC), petrolera de Eduardo Eurnekian, que recibiría los cinco bloques de campos de los que se desprenderá YPF, para luego traspasar cuatro a otras manos privadas. El dueño del Grupo América, ex jefe del actual presidente de la Nación, tiene expectativa firme de salida de las áreas mendocinas “Piedras Coloradas” y “Cacheuta” (serían para VenOil) y en el sur sólo conservará el clúster conformado por “Cañadón León y Meseta Escondida”. Los demás serán cedidos.
Y ahí es donde comienza la danza de nombres. Es que YPF, a diferencia de lo que hará con los campos mendocinos, neuquinos, rionegrinos y chubutenses que sacó a oferta, en Santa Cruz no sólo deberá olvidarse de alguna compensación económica, si no que tendrá que poner dinero para desprenderse de áreas que considera un lastre para el objetivo de los próximos años. Compañías como Ingeniería Alpa, Crown Point y Roch están en gateras para ser confirmadas por el gobernador Vidal y Horacio Marín como nuevos jugadores del convencional santacruceño, y los que picaron en punta en realidad fueron los hermanos Neuss con su nueva firma “Patagonia Resources”, que estaría por adjudicarse el clúster conformado por Los Perales, Las Heras y Cañadón La Escondida, donde existen los pozos con mayor rendimiento de la provincia.
Los hermanos Juan y Patricio Neuss, dueños del grupo Hartz, tienen “huevos” en diferentes canastas (fuera y dentro del país operan en varios sectores, como inmuebles y campos), pero desde hace un tiempo han apostado fuerte a la Energía. La familia fundadora del recordado Pomelo Neuss se hizo de la concesión del 80% de la distribución eléctrica de la provincia de Río Negro al adquirir la empresa EdERSA; montó parque solares en Córdoba; compró una empresa de electroingeniería con la que puso un pie en Vaca Muerta (Ipe, proveedora de compañías como YPF, Pluspetrol, Shell, Vista, Pampa Energía, Total, entre otras); y fue en busca de pozos convencionales, primero en Chubut (perdió la partida con Pecom) y ahora en Santa Cruz, donde tendrían muchas posibilidades.
Tienen llegada al Círculo Rojo y al denominado Triángulo de Hierro, dado que estrecharon una fuerte amistad de largos años con Santiago Caputo, muchísimo más que un asesor para Milei. Es más, los Neuss fueron parte del comité de organización de la nueva Fundación libertaria, a la que bautizaron “Faro” y que se presentó en sociedad en una costosa cena que se desarrolló en noviembre, y que presidió (y preside) el incendiario orador Agustín Laje.
Como los Neuss, Javier Iguacel busca pisar firme en este negocio que para YPF dejó de ser negocio. Se asoció con Ingeniería Sima y TC Cargo, y todo iba viento en popa hasta que el gobernador Rolando Figueroa mostró los dientes cuando habló de un tema que para él y su equipo “es estratégico”: el pasivo ambiental de los campos maduros.

“La realidad es que Neuquén posee una diferencia radical con las otras provincias donde existen campos maduros, y es que no tiene apuro para que se concreten inmediatamente estos proyectos. ¿Por qué? Porque es la propietaria del megadesarrollo de Vaca Muerta, y eso le da la posibilidad de ser más fina en las definiciones de cuestiones puntuales, como en este caso son los pasivos ambientales”, explicó una voz calificadísima del sector.
Y aclaró: “Hoy la situación ambiental no es un problema inmediato, porque no existen pasivos en esas áreas que operó siempre YPF. Pero, lógicamente, todo lo que hacen las empresas en dichos campos tiene un costo, y Figueroa está tratando de adelantarse a la jugada, de definir cómo se va a distribuir ese costo durante los años que dure el proyecto convencional”, confió.
La estructura del plan que pergeñó Marín tiene un norte claro y se encuentra por buen camino. La primera parte del “Proyecto Andes”, más allá de los “contratiempos” que impuso Figueroa, parece estar cumplida a partir de sentar en esta nueva mesa hidrocarburífera a una serie de compañías con menos envergadura que aquellas que traccionan Vaca Muerta, que a la vez “son actores conocidos y con mucha experiencia en este tipo de desarrollo convencional”, explicó la misma fuente.
Ese es el perfil de empresas que comenzará a florecer en este tipo de áreas, sobre todo en las más maduras. Todas persiguiendo la misma “zanahoria”: conseguir mayor eficiencia y rentabilidad en un negocio en el que YPF no quiere poner un centavo más.







