En mayo, la producción de acero crudo alcanzó las 399.400 toneladas, un 14% más que en el mismo mes de 2025 y un 6,3% por encima del volumen registrado en abril. En el acumulado de los primeros cinco meses del año, la actividad creció un 10,2% interanual. Los datos corresponden al último informe de la Cámara Argentina del Acero (CAA), que identificó al sector energético —con Vaca Muerta a la cabeza— y al agro como los principales impulsores de la demanda real de acero en el país.
El escenario de los laminados, sin embargo, muestra otra cara. La producción de laminados planos y no planos llegó a 325.900 toneladas en mayo, con un fuerte repunte mensual del 27,6% respecto de abril, pero aún un 1,8% por debajo del nivel de mayo del año pasado. En el acumulado enero-mayo, el rojo es más pronunciado: caída interanual del 11,4%.
Vaca Muerta sostiene el ritmo
Desde enero se registran alrededor de 2.500 etapas de fractura mensuales en la Cuenca Neuquina, un 15% más que en el mismo período de 2025. Los equipos de perforación activos llegaron a 38, un nivel que prácticamente agota la capacidad instalada disponible. Las ampliaciones en infraestructura de transporte continúan impulsando el crecimiento de la producción de hidrocarburos, y nuevos proyectos vinculados al gas y sus condensados suman demanda de insumos industriales.
Aun así, la CAA advirtió sobre una tendencia preocupante: la producción local de acero destinada a abastecer ese mercado sigue perdiendo terreno frente al avance de las importaciones de origen asiático, en particular de China.
El resto de los sectores, sin brillo
Fuera del eje energético y agropecuario, el panorama industrial es más moderado. La construcción concentra su actividad en obras privadas en etapas iniciales, una fase que demanda menos acero que las etapas más avanzadas. Los despachos de cemento subieron un 10,4% respecto de abril pero mantienen un rezago del 1,5% interanual, y en el acumulado del año acumulan una caída del 3,3%.
La industria automotriz profundiza sus dificultades. En mayo se produjeron 37.762 unidades, un 21,5% menos que en igual mes de 2025, según ADEFA. La caída interanual acumulada en los primeros cinco meses del año trepa al 19,3%, afectada por la creciente participación de vehículos importados en el mercado local.
La maquinaria agrícola también dio una señal de alerta en mayo. Se patentaron 710 unidades entre cosechadoras, tractores y pulverizadoras, un 16,8% menos que en mayo de 2025 y un 13,6% por debajo de abril, interrumpiendo una tendencia de recuperación que venía sosteniéndose desde comienzos del año. En los segmentos de consumo masivo y línea blanca, la capacidad ociosa en varias plantas ronda el 50%, un reflejo directo de la debilidad del mercado interno y del acceso restringido al crédito de largo plazo.

La amenaza de las importaciones
La CAA no esquivó el tema de fondo. En su informe alertó sobre el ingreso de importaciones —en particular de origen chino y en condiciones de comercio subsidiado— en un contexto donde la estructura tributaria de los tres niveles de gobierno desalienta la agregación de valor local. Según el Indec, China concentró en abril el 22% del total de las importaciones argentinas, con maquinaria y material eléctrico, productos químicos y autopartes entre los rubros más relevantes.
El dato resume bien la tensión que atraviesa el sector: Vaca Muerta genera demanda, pero una parte creciente de esa demanda la están capturando proveedores externos.







