Sacar el petróleo y el gas de las capaz subterráneas de la tierra, de la roca madre de Vaca Muerta, esa formación de esquisto abundante de hidrocarburos, es la fase inicial del proceso que conlleva la exploración, extracción y producción, en la que intervienen un sinfín de disciplinas y que en 2026 tendrás dos desafíos fundamentales para sostener el crecimiento y abastecer de la materia prima al resto de la cadena: los datos y el tablero mundial, el algoritmo y el shock geopolítico.
Este año en el upstream de petróleo y gas el éxito ya no se medirá solo en metros perforados, que siguen siendo importantes, ni en barriles extraidos, sino en la capacidad de procesar datos en tiempo real y anticiparse a un tablero geopolítico que cambia repentinamente, mayormente de madrugada y con Estados Unidos como protagonista. "Estamos ante un sector que dejó de ser "de fierros" para convertirse en uno de "inteligencia (artificial en algunos casos) y resiliencia", dijo un experto de la industria.
Un estudio reciente de la consultora Wood Mackenzie advirtió que el crudo podría coquetear con la barrera de los 50 dólares por barril, otros analistas lo ubican cerca de los 60 dólares, en esa brecha estará el precio final, lejos de los 80 dólares de enero de 2025, lo que obliga a las operadoras a responder con disciplina de capital, eficiencia y control de costos. En la Cuenca Neuquina, este fenómeno tiene nombre propio: la era de los superpozos, aquellos de extracción masiva.
Gracias a la optimización de ramas laterales y diseños de fractura, bloques como Loma Campana, que superó los 100 mil barriles diarios, o La Amarga Chica, ambos de YPF, se destacaron por su actividad y eficiencia.. La industria está usando la tecnología para exprimir cada gota de los activos existentes, logrando que el breakeven en Vaca Muerta se asiente cómodamente cerca de los 35 dólares, la petrolera estatal hace escuela con sus centros de monitoreo remoto en tiempo real.
El factor Trump
El mapa regional y mundial es dinámico, con un vuelco dramático a principios de año luego de la caída de Nicolás Maduro en Venezuela y la intervención directa de Estados Unidos en su industria de hidrocarburos, lo que podría devolver a una de las potencias del sector a niveles productivos competitivos y generar un impacto, otro más, en el precio internacional y en la oferta de crudo.
La "vehemencia" del presidente Donald Trump por reactivar la producción venezolana busca inundar el mercado y bajar los precios globales, una estrategia que podría sumar barriles pesados en un plazo de dos años. No afectará de manera directa a Vaca Muerta, que tiene otro tipo de producción y de petróleo, sin embargo, este "shock" pone a prueba a las empresas del shale: solo aquellas con eficiencia operativa extrema y costos unitarios competitivos (como los que Horacio Marín de YPF busca igualar con la Cuenca Permian) sobrevivirán a un escenario de precios moderados. El CEO de la estatal sabe que un barril a 48 dólares todavía es rentable.
Si algo define al upstream este año, es que la toma de decisiones pasó del escritorio del geólogo a la red neuronal de las máquinas. La digitalización ya no es un accesorio; es la infraestructura misma. La inteligencia artificial llegó sin avisar y se quedó para siempre, la mayoría de las empresas la utilizan para analizar datos en tiempo real, reducir los tiempos de análisis sísmico y predecir fallas en equipos antes de que ocurran, reduciendo costos operativos hasta en un 15%.
Otro factor central es la logística. Las principales compañía del sector ya tiene bases operativas en Neuquén, algunas en puntos estratégicos de la ruta del petróleo, que une la capital con Vaca Muerta, con el objetivo de mejorar la respuesta. Un equipo parado un día por falta de respuesta es una costo en el margen de ganancias que no todas los actores del sector pueden absorber.
Y una novedad no tan novedosa, es la necesidad de políticas actividad de reciprocidad: joint venture. El reciente swap entre YPF y Pluspetrol para permitir el ingreso de gigantes como ENI y ADNOC demuestra que el modelo de "ir solo" ya aplica y que la unión no solo hace la fuerza, sino que magnifica. La mitigación de riesgos hoy se hace compartiendo capital y tecnología.
El 2026 será exigente para el upstream, no solo es tener el perforador más potente, sino aplicar las mejores tecnologías, analizar los datos de manera precisa y ágil, y buscar las mejores alianzas.







