Una startup nacional, Grondplek, se estableció como la primera compañía de construcción aditiva del país y de la región. Fundada por Martín Mom, Tomás Chernoff, Pablo Viana y Mateo Salvatto, nació con la visión clara de modernizar la industria de la construcción a través de la impresión 3D y la automatización, una innovación con amplias implicancias para el desarrollo de Vaca Muerta.
Para concretar este objetivo, la firma selló una alianza estratégica con COBOD, la reconocida empresa danesa que fabrica una de las impresoras de concreto 3D más avanzadas del mundo. Como resultado de esta colaboración, la COBOD BOD2 aterrizó en Buenos Aires en 2025. Este modelo, con un formato de pórtico de cuatro columnas, ofrece una impresionante capacidad de impresión de hasta 11 x 11 x 7 metros.
Velocidad, personalización y eficiencia
A diferencia de las impresoras 3D convencionales, la BOD2 se distingue por su capacidad para mezclar y extruir concreto a gran velocidad. Esto permite la creación de piezas estructurales complejas en un tiempo notablemente menor si se compara con los métodos constructivos tradicionales. Esta eficiencia, sumada a la posibilidad de una personalización sin precedentes en el diseño y una drástica reducción de desperdicios, marca un antes y un después en el desarrollo de infraestructura.
La llegada de la impresión 3D a la construcción en Argentina redefine la manera de proyectar y ejecutar elementos en hormigón. La tecnología elimina los límites impuestos por los encofrados tradicionales y ofrece la libertad de crear formas complejas, ya sea en talleres o directamente en obra. Este avance no solo impulsa la capacidad técnica del sector, sino que también inició un trabajo con entes reguladores para adaptar la normativa argentina a este nuevo y eficiente sistema constructivo.
Alianza estratégica con Techint y aplicaciones futuras
La llegada de la impresora BOD2 al país en 2025 se concretó gracias a una alianza estratégica con Techint Ingeniería y Construcción, uno de los principales referentes del sector en América Latina. Desde su incorporación, esta tecnología ya encuentra aplicación en proyectos de ingeniería civil de gran escala, lo que demuestra su versatilidad y capacidad para operar en entornos demandantes.
Grondplek proyecta extender el uso de la impresión 3D hacia nuevos campos más allá de la infraestructura industrial, incluyendo la construcción de viviendas, el desarrollo de mobiliario urbano y la arquitectura personalizada. Aunque la adopción de esta tecnología se encuentra en una fase temprana, la firma ya factura cerca de 1 millón de dólares anuales en la región. Los fundadores de la startup confían en que esta cifra crecerá de manera significativa en los próximos años, a medida que la industria adopte con mayor decisión las ventajas de la construcción automatizada. La compañía enfatiza que su propuesta no busca reemplazar, sino complementar y transformar la forma de construir en el país, elevando la productividad, reduciendo tiempos y avanzando hacia obras más sostenibles.
Un camino hacia la sostenibilidad y menos riesgos
La incorporación de impresoras 3D como la BOD2 simboliza un cambio de paradigma en la ingeniería civil, al introducir tecnología de manufactura aditiva y robótica en un sector históricamente dependiente de la mano de obra manual. Alejandro Aguirre, Innovation Sr. Manager de Techint E&C, destaca que esta transformación eleva el perfil técnico de los operarios y exige el uso de modelos digitales 3D, así como de personal altamente capacitado para su operación. Se prevé que esta tecnología tarde o temprano se incorpore en las casas de estudio, formando parte de los contenidos esenciales para los futuros profesionales.

Desde el punto de vista ambiental, la sostenibilidad de la impresión 3D se manifiesta en múltiples facetas. Esta tecnología optimiza el uso de hormigón, lo que reduce significativamente los desperdicios. Además, minimiza la huella de CO2 al disminuir el consumo de cemento y elimina la necesidad de encofrados de madera o acero en piezas de bajo compromiso estructural. La reducción en el traslado de personal a zonas remotas y el menor uso intensivo de agua para lavar camiones mezcladores también contribuyen a un enfoque más limpio y eficiente en todo el proceso constructivo.
Uno de los principales beneficios de la impresión 3D en la construcción es su capacidad para optimizar la productividad al acelerar significativamente los tiempos de fabricación de piezas en comparación con los métodos tradicionales. Esta automatización no solo permite ejecutar tareas con mayor velocidad, sino que también reduce la exposición del personal a riesgos laborales, al eliminar gran parte de los trabajos manuales más exigentes y repetitivos.
La impresora BOD2 puede fabricar piezas tanto en hormigón simple como armado, utilizando procedimientos especiales de impresión para diversas aplicaciones. Permite generar elementos estructurales independientes y autoportantes, así como "cáscaras" que funcionan como encofrados perdidos para luego verter concreto con armaduras tradicionales.
Entre las piezas que ya se pueden imprimir en 3D se encuentran fundaciones aisladas, muros modulares, cámaras y canales de desagüe, cámaras de conexión eléctrica, escaleras, pasos elevados y pedestales de gran diámetro. Estas soluciones se traducen en la reducción de tiempos de obra, la minimización de desperdicios de materiales y un aumento en la precisión constructiva, todo en un entorno más seguro y automatizado.







