El escenario geopolítico global sumó un nuevo foco de inestabilidad que impacta directamente en las pizarras de cotización internacional. Las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia Irán y sus socios comerciales, dispararon los precios del crudo, en un contexto donde el mercado monitorea con atención el equilibrio entre la oferta de Medio Oriente y la potencial recuperación de Venezuela.
El Brent sube impulsado por la "máxima presión"
Tras el anuncio de Trump sobre la imposición de aranceles del 25% a cualquier país que mantenga lazos comerciales con la República Islámica, los precios de referencia internacional reaccionaron al alza. Este martes, el barril de Brent avanzó un 2,51% hasta situarse en los US$ 65,47, mientras que el WTI (referencia para el crudo argentino) escaló un 2,77% para cerrar en US$ 61,15, su valor más alto desde noviembre.
La estrategia de Washington apunta a asfixiar la economía de Teherán en respuesta a la represión de las protestas civiles, que ya registran más de 2.500 fallecidos. "Anote los nombres de los responsables. Ellos pagarán un alto precio", sentenció el mandatario estadounidense a través de sus redes, suspendiendo además cualquier vía de diálogo diplomático.

El factor China y el riesgo de suministro
La medida arancelaria golpea de lleno a China, principal importador de crudo iraní (aproximadamente 1,8 millones de barriles diarios). Pekín y Moscú ya manifestaron su rechazo frontal a las sanciones y a la posibilidad de una intervención militar, calificando las amenazas de "inaceptables".
Para Vaca Muerta, este incremento en el precio del barril representa un arma de doble filo:
- Beneficio: Mejora la rentabilidad de los proyectos de exportación desde la Cuenca Neuquina.
- Riesgo: Aumenta la volatilidad de los costos logísticos y la presión sobre los precios internos de los combustibles.
El contrapeso venezolano
Las tensiones en el Golfo Pérsico compensan, por ahora, la presión a la baja que generó la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Trump busca que las grandes petroleras, como ExxonMobil, reinviertan en el país sudamericano para inundar el mercado con crudo venezolano y desplazar la dependencia de Irán.
Sin embargo, el sector privado mantiene la cautela. Darren Woods, titular de ExxonMobil, enfrió las expectativas al advertir que la industria en Venezuela requiere reformas políticas y económicas profundas antes de reactivar los pozos. Esta demora en la recuperación venezolana sostiene los precios altos, favoreciendo temporalmente los balances de las operadoras en el sur argentino.
Instituciones bajo control
Mientras el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, asegura que su país está "preparado para la guerra", la parálisis comercial se profundiza. El mercado energético global entra en una fase de "suministro en riesgo", donde cada declaración de la Casa Blanca mueve el termómetro de las inversiones en los yacimientos no convencionales del mundo.







