En las últimas semanas el GNL acaparó el centro de la escena energética argentina, especialmente de Vaca Muerta, con YPF como protagonista y sus acuerdos con ENI y ADNOC para desarrollar el proyecto que dirige el consorcio Southern Energy, con materias primas de la Cuenca Neuquina y con salidas al mundo en Río Negro.
El CEO y presidente de la petrolera estatal, Horacio Marín, es el principal promotor del proyecto Argentina GNL, no solo consiguió los principales socios comerciales hasta el momento y lleva por el mundo la carpeta con las principales precisiones, las virtudes y las oportunidades para atraer compradores, inversores o nuevos participantes. Las puertas están abiertas, hay intereses en Japón, China, Corea del Sur, Alemania, Turquía, Italia, Arabia Saudita y Brasil.
El titular de YPF detalló que la inversión necesaria para el GNL sería de US$17.000 millones para infraestructura y unos US$12.000 millones para la perforación de pozos y plantas, mientras que los ingresos rondarán los 10 mil millones de dólares anuales desde 2030. Los acuerdos finales se firmarán en diciembre y la ejecución comenzará, como máximo, a principios de 2027.
Hay algo de incertidumbre en la industria. En todo evento, reunión o donde muchos actores compartan un momento y un espacio la pregunta sobre el GNL está latente. "¿Es posible? ¿Cómo va a llegar a la cadena de valor? ¿Cuándo se dará el impacto?", son algunas de las cuestiones que surgen. A veces las mejore manera de esconder de elefante, es rodearlo de otros elefantes, y eso parece estar pasando con Vaca Muerta y sus derivados. Es difícil tener una dimensión real o medir el impacto de los nuevos negocios, porque hay muchos nuevos negocios. El crecimiento de la industria es una realidad latente, todos los meses se produce más gas y petróleo, año a año aumentan las exportaciones (el autoabastecimiento ya parece una película en blanco y negro) y comienza aparecer nuevas oportunidades como el VMOS o el GNL, mientras otros descansan en el horizonte como el hidrógeno, que puede ser verde o azul.
Marín dijo que el GNL va a generar hasta 50.000 puestos de trabajo, con un fuerte impacto en Neuquén y Río Negro y además se garantizará “energía barata por siempre hasta el 2050, 2060” para Argentina, diferenciando el gas del petróleo como un commodity. Lo dijo tras el acuerdo con ENI, lo repitió con ADNOC y seguirá usándolo como un mantra, que podría traducirse en que con el GNL se come, se vende y se crece.
Mientras YPF cierra acuerdos, el gobierno nacional vende el potencial del país. El presidente Javier Milei debería ser el principal vocero de la realidad energética de Argentina, aunque habla poco de Vaca Muerta porque parece que lo que funciona no hay que tocarlo, ni siquiera nombrarlo. No alterarlo. Y Vaca Muerta funciona, desde hace algunos años y sin parar.
Sin embargo hay otras voces en el gobierno que si hablan de Vaca Muerta. Esta semana fue el turno de Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, que dijo que Argentina se va a convertir en el polo petroquímico más atractivo del mundo. "Vivimos un boom absolutamente extraordinario. Argentina puede ser comparable con Qatar o Texas", dijo. El funcionario hizo énfasis en la magnitud de las reservas nacionales y habló de un fenómeno que permitirá “duplicar las exportaciones en los próximos años”.
La coyuntura pone a Vaca Muerta a 10 pasos de Permian, la Cuenca de Texas. La escala es 10 a 1, la brecha se puede reducir y Argentina tiene el potencial para hacerlo. Pero hay que evitar hablar en futuro, porque la Cuenca Neuquina es una realidad. Sin embargo, hay un tema central: el trabajo. Marín habla de 50 mil puestos nuevos con el GNL, más 5000 del VMOS. Actualmente Vaca Muerta genera 30 mil puestos de manera directa y se espera que motorice cerca de 200 mil para 2040.
Las posibilidades laborales son la gran estrella de la actualidad de los hidrocarburos. A Neuquén llegan en promedio unas 25 familias por días en busca de un futuro laboral, atraídos o sesgados por lo que pasa en la industria del oil&gas, que es la que lidera los ranking de generación de empleo y lo hará en los próximos años. La provincia tiene un indice de desocupación inferior a la media del país, con el 6,5% frente al 7,2% nacional. Son siete décimas, que representa el 10%, pero que sumado al crecimiento de empleo registrado con un 3% interanual, cifra inédita en otros lugares de Argentina, la convierten en la una vidriera interesante, especialmente para perfiles técnicos, operarios especializados y personal con oficios.
Para muestra sobre un botón. Aramco publicó en LinkedIn una serie de anuncios de búsqueda de personal en Neuquén, lo que ponía en evidencia el desembarco de la petrolera más grande del mundo en la cuenca, pero las publicaciones duraron apenas unas horas y fueron removidas. No hay explicación, puede ser que la revelación da cuenta de un anuncio que no debía ser oficial o bien que el volumen de solicitudes recibidas fue suficiente. En ambos escenarios el final es el mismo: todos quieren venir a Vaca Muerta.
Si las palabras de Sturzenegger se cumplen y Argentina iguala Qatar o Texas, los índices de empleo serían inéditos en la historia nacional. En el estado árabe la desocupación es del 0,1%, mientras que en el norteamericano apenas supera el 4%. Desde que se mide el índice con la metodología actual, a fines de los '70, solo en 1980 el país tuvo cifras como las de Texas.







