Durante julio, la producción de petróleo en Vaca Muerta alcanzó un máximo histórico superando los 300.000 barriles diarios, lo que representa un un crecimiento del 7% en comparación con el mismo periodo del año anterior y del 3% respecto a junio de 2024.
La mejora en la eficiencia que se está logrando en la cuenca, con una mejora en la optimización de infraestructuras de transporte y almacenamiento, se refleja en los niveles de extracción con la producción de 386.208 barriles diarios.
No sólo la cantidad de metros cúbicos extraídos creció en julio, también hubo una ampliación de las áreas productivas con la puesta en marcha de 47 nuevos pozos en actividad, lo que lleva la cifra a 3.751 pozos operativos en Vaca Muerta.

La llama de la esperanza
En el caso de la producción de gas natural, Vaca Muerta sigue siendo crucial para el abastecimiento energético del país, especialmente durante los meses de invierno.
En julio de 2024, la producción de gas no convencional alcanzó los 86 millones de metros cúbicos diarios, lo que representa un crecimiento interanual del 9%.
Este aumento fue vital para cubrir la demanda interna, que se disparó debido a las bajas temperaturas, reduciendo así la necesidad de importar gas licuado (GNL), que típicamente es más costoso.

El gasoducto Néstor Kirchner, un impulso decisivo
Uno de los factores más relevantes detrás de este incremento es la reciente finalización y puesta en operación del Gasoducto Néstor Kirchner, que ha permitido transportar mayores volúmenes de gas desde Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo del país. Este proyecto, de vital importancia para la soberanía energética de Argentina, no solo ha aliviado cuellos de botella logísticos, sino que también ha abierto la puerta para un aumento en las exportaciones de gas a países vecinos como Chile y Brasil.
Perspectivas a futuro: nuevos desafíos y oportunidades
Con estos resultados, Vaca Muerta no solo reafirma su papel como un pilar del desarrollo energético argentino, sino que también se perfila como una fuente clave para la generación de divisas. Sin embargo, los desafíos no se hacen esperar: la necesidad de seguir atrayendo inversiones, mejorar la infraestructura de transporte y almacenamiento, y lograr acuerdos con los trabajadores para mantener el ritmo de producción, serán aspectos clave para garantizar que este crecimiento sea sostenible en el mediano y largo plazo.
En definitiva, julio de 2024 marca un hito más en la trayectoria ascendente de Vaca Muerta, que continúa consolidándose como un motor fundamental de la matriz energética argentina, con un futuro prometedor en el escenario global.







