Hay noticias que se miden en barriles y otras que se miden en millas náuticas. La de hoy es de las segundas, aunque el destino final sea, otra vez, el petróleo de Vaca Muerta. Las dos monoboyas del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) que integrarán su sistema de exportación offshore completaron el cruce del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta y vienen camino a Río Negro.
La compañía que lleva adelante el proyecto presentó la novedad como la superación de "una de las etapas más críticas del traslado" y, sobre todo, como la confirmación de que el cronograma hacia Punta Colorada, Río Negro, sigue en pie.
¿Qué es lo que viene navegando?
Se trata de dos unidades Turret CALM Buoy (Catenary Anchor Leg Mooring), fabricadas por la firma Bluewater, con las siguientes características:
- Peso: 272 toneladas cada una
- Diámetro: 15,3 metros
- Altura: 9,3 metros
Estas estructuras van a funcionar como terminal de carga en altamar, permitiendo transferir crudo directamente a buques VLCC (los de gran porte) sin necesidad de infraestructura portuaria convencional. En criollo: en vez de construir un puerto, Vaca Muerta va a exportar amarrando los barcos a una boya flotante en medio del mar.
El diseño no es un detalle menor. Las boyas CALM incorporan múltiples líneas de fondeo en configuración catenaria —es decir, ancladas al lecho marino con cadenas que cuelgan formando una curva, no tensas— lo que les da estabilidad y flexibilidad operativa frente a oleaje, corrientes y condiciones ambientales exigentes. Además, permiten que el buque gire libremente alrededor de la boya para alinearse con el viento y las corrientes, reduciendo las cargas sobre el sistema de amarre.
Junto a las monoboyas viajan también los PLEM (Pipeline End Manifold), los manifolds submarinos que van a quedar en el lecho marino conectando la línea submarina con cada boya. Cada unidad mide 24 metros de largo, 8,7 de ancho y 6,8 de altura, con un peso de 220 toneladas. Son, literalmente, el eslabón que sostiene toda la cadena de exportación offshore.

El operativo: dos barcos, dos grúas y un cambio de manos en Omán
El traslado no es un viaje directo. El primer tramo se hace a bordo del Topaz Ishim, un buque de carga pesada de 123 metros de eslora que navega rumbo a Omán. Allí se va a realizar una maniobra de transferencia barco a barco: las monoboyas pasarán al Jumbo Javelin, un buque grúa de instalación de 144 metros de eslora, equipado con dos grúas Huisman de capacidad combinada de 1.800 toneladas. Será este último buque el que las transporte e instale, finalmente, frente a la costa rionegrina.
Según la compañía, la llegada a la Argentina está prevista para fines de octubre.
VMOS no es un proyecto más en el tablero de infraestructura de Vaca Muerta: es la pieza que, junto al VMOS (oleoducto) y otros desarrollos de exportación, apunta a resolver el cuello de botella histórico de la cuenca —sacar el crudo hacia el mundo sin depender exclusivamente de la capacidad portuaria convencional—. Cada boya que cruza un estrecho, cada PLEM que baja al lecho marino, es un centímetro menos entre Vaca Muerta y el mercado internacional.
La pregunta que queda picando es la de siempre en estos proyectos de escala: ¿el cronograma va a sostenerse hasta el final, o el "fin de octubre" va a terminar corriéndose como corrió tantas otras fechas en la obra pública y privada de la cuenca? Por ahora, VMOS solo comunicó avances. El resto, como siempre, lo va a confirmar el mar.







