La petrolera europea, una compañía de capitales globales, busca consolidarse en Argentina. Con la reciente adquisición de Wintershall Dea, la empresa se convirtió en un jugador de peso. Hoy, su objetivo principal es duplicar su producción de gas y petróleo en Vaca Muerta. La firma, que ya se posiciona como el quinto productor de gas del país, busca acelerar el desarrollo de sus activos, especialmente para el mercado exportador.
En una de sus primeras apariciones públicas tras ser designado al frente de la firma, el argentino Martín Rueda, Managing Director de Harbour en el país, trazó los próximos pasos. Rueda explicó que la reciente compra de Wintershall los afianzó en la Argentina, un mercado clave que concentra el 21% de sus reservas y el 40% de su potencial de desarrollo. Este dato subraya el interés de la compañía por la cuenca neuquina.
Harbour Energy se fundó en 2014 con el objetivo de adquirir y operar activos de producción convencionales fuera de América del Norte. Como parte de ese proceso, la compañía adquirió casi todos los activos de exploración y producción de Wintershall por aproximadamente US$11.200 millones. Esta transacción se completó en septiembre de 2024. Hoy, Harbour no opera directamente en Argentina, sino que trabaja con socios estratégicos. La principal es la francesa TotalEnergies. Juntos gestionan el área CMA-1, donde extraen el 70% de la producción de la empresa, y los bloques de Vaca Muerta.

Un plan de crecimiento enfocado en Vaca Muerta
El principal motor del plan de la empresa es su participación en el proyecto de GNL de Southern Energy. Un compromiso de inversión de más de 15.000 millones de dólares. Según Rueda, esta sociedad les permitiría "duplicar la producción de gas en Vaca Muerta y San Roque para crecer en petróleo", ya que el 93% de su producción actual es de gas y buscan equilibrar esa balanza. Este movimiento estratégico busca diversificar su portfolio de producción.
"Nos gustaría operar, pero se tienen que dar las condiciones", aclaró el directivo. Si bien Vaca Muerta recibe inversiones en infraestructura, la compañía necesita ver "señales de estabilidad y credibilidad" para tomar la decisión final. Si las condiciones no se dan, continuarán con sus socios actuales, pero el objetivo de potenciar sus activos de gas y petróleo en la Argentina sigue firme, lo que demuestra un gran interés de la compañía por la región.
Proyecciones y desafíos para el futuro energético
El plan de Harbour Energy no solo se centra en el crecimiento de la producción, sino también en su rol en la cadena de valor. El compromiso de la compañía con el proyecto de GNL es una señal clara de que ven a la Argentina como un futuro exportador de energía a gran escala. Esto se alinea con las proyecciones de crecimiento del país, que busca posicionarse como un proveedor global de gas y petróleo no convencional. La inversión en infraestructura, como el gasoducto y las plantas de licuefacción, es crucial para que estos planes se materialicen.
El desafío para la compañía es navegar el contexto económico y político del país. La falta de un marco regulatorio estable es una preocupación constante para las grandes inversiones. El RIGI, por ejemplo, se presenta como una herramienta para dar previsibilidad a proyectos de esta magnitud. Aunque Harbour no opera directamente, su interés en hacerlo en el futuro subraya la necesidad de un entorno de negocios seguro y confiable. El éxito de su plan de crecimiento dependerá de cómo se resuelvan estos desafíos.







