Kristalina Georgieva, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, viene a Neuquén. La titular del organismo tiene previsto visitar Vaca Muerta el 27 de julio, en lo que será una de las paradas más simbólicas de su agenda argentina: un recorrido por la formación no convencional que en los últimos años se convirtió en el principal motor de generación de divisas del país y en el activo estratégico más observado por los mercados internacionales.
La visita no es un gesto aislado. Georgieva llegará a la Argentina en el marco de una agenda oficial que incluirá reuniones con el presidente Javier Milei y actividades en Buenos Aires vinculadas a la situación económica del país y a la relación entre el Gobierno y el organismo. La inclusión de Vaca Muerta en ese itinerario dice algo sobre cómo el FMI lee el presente argentino: la cuenca neuquina ya no es solo un tema de política energética sino un componente central de la estrategia macroeconómica que el organismo viene siguiendo de cerca.
Una visita en un momento clave
El timing de la visita no es menor. La Argentina atraviesa un proceso de consolidación fiscal que el FMI monitorea en el marco de los compromisos asumidos por el Gobierno, y el sector energético aparece como una de las principales palancas para sostener el ingreso de divisas que ese proceso requiere. La balanza comercial energética cerró el primer semestre de 2026 con un superávit de casi 7.000 millones de dólares, el mayor registrado para ese período en la historia argentina, impulsado por la producción no convencional de la cuenca y un salto exportador del 52% interanual.
En ese contexto, que la directora del FMI haga el viaje hasta la provincia para ver la formación de cerca tiene una lectura que el Gobierno no va a dejar pasar: es una señal de respaldo al modelo de desarrollo energético que la administración Milei viene construyendo desde 2024, con el RIGI como herramienta central para atraer inversiones de largo plazo.
Lo que Georgieva va a ver
Vaca Muerta cerró junio con otro récord de fractura -2.760 etapas shale en un solo mes, un 40% más que en junio de 2025- y la producción nacional de petróleo avanza hacia el millón de barriles diarios, un número que hasta hace pocos años parecía inalcanzable. Los proyectos de exportación de gas natural licuado que avanzan en la costa rionegrina, el oleoducto VMOS en construcción y la aprobación del primer upstream no convencional bajo el RIGI completan un panorama que la cuenca nunca había mostrado con tanta claridad.

Para el FMI, que lleva años siguiendo la evolución de la economía argentina con una mezcla de expectativa y cautela, Vaca Muerta es la variable que puede cambiar la ecuación de largo plazo. Un país que exporta energía a escala no necesita las mismas anclas macroeconómicas que uno que depende de sus importaciones para funcionar. Georgieva lo sabe, y por eso viene a verlo.
La visita del 27 de julio no va a resolver ningún número del acuerdo entre Argentina y el FMI. Pero va a dejar una imagen que circulará en todos los mercados que miran a la Argentina: la directora del organismo más influyente del sistema financiero internacional parada en el corazón de Vaca Muerta, respaldando con su presencia el activo más valioso que tiene el país.







