Argentina cerró el primer semestre de 2026 con el mejor resultado energético de su historia. La balanza comercial del sector registró entre enero y junio un superávit de 6.987 millones de dólares, un 87% más que en el mismo período de 2025 y el mayor saldo positivo que se haya registrado para un primer semestre desde que existen estadísticas. Los datos surgen de un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que identificó a la producción no convencional de Vaca Muerta como el motor central del resultado.
La producción no convencional de la cuenca neuquina ya explica más del 68% del petróleo y el 67% del gas que se extrae en todo el país durante lo que va del año, y ese peso productivo se tradujo directamente en divisas. Las exportaciones de combustibles y energía llegaron a 8.118 millones de dólares en el semestre, con un crecimiento interanual del 52%. La participación del complejo energético en el total de las exportaciones argentinas trepó al 15%, una proporción que no se registraba desde hacía dos décadas.
Volumen, no precio
El informe de la BCR es contundente en separar las variables: el 79% del crecimiento exportador responde a mayores cantidades físicas enviadas al exterior, no a un rebote de precios. Solo el 21% restante se explica por la mejora de las cotizaciones internacionales, impulsada en parte por la tensión geopolítica derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el cierre temporal del Estrecho de Ormuz. En un contexto donde los mercados globales de energía atravesaron un primer semestre de alta volatilidad, Argentina logró crecer por producción propia.
Ese dato es relevante porque le da solidez al resultado. Un superávit traccionado por precios puede evaporarse con la misma rapidez con que aparece; uno que responde a volúmenes refleja una transformación estructural de la capacidad productiva del país.
Las importaciones en mínimos históricos
El otro lado de la ecuación también aporta. Las importaciones de combustibles y lubricantes cayeron un 29% respecto del primer semestre de 2025 y se ubicaron en el nivel más bajo desde 2007, representando apenas el 3% del total de las compras externas argentinas, el porcentaje más bajo desde 1999. Hace menos de una década, la Argentina era un importador neto de energía que destinaba miles de millones de dólares anuales a cubrir la brecha entre su producción y su consumo.
La BCR proyectó que la producción petrolera crecerá un 16% en 2026, lo que permitiría alcanzar el mayor nivel de extracción de la historia argentina y superar el récord vigente desde 1998. Con ese escenario, el superávit de la balanza energética podría superar los 12.000 millones de dólares al cierre del año.

El VMOS como catalizador del salto exportador
Las proyecciones para 2027 son más ambiciosas todavía y están atadas a un hito concreto: la puesta en marcha del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, prevista para noviembre de este año. El VMOS conectará Allen con Punta Colorada, en la costa atlántica rionegrina, y habilitará una evacuación adicional inicial de 190.000 barriles diarios. Hacia mediados de 2027 esa capacidad podría ubicarse en torno a los 390.000 barriles diarios, con una proyección máxima de hasta 700.000 a medida que la producción de la cuenca siga escalando.
Con esa infraestructura operativa y los proyectos aprobados bajo el RIGI funcionando, las exportaciones de energía podrían superar los 18.500 millones de dólares en 2027, consolidando al sector como la principal fuente de generación de divisas de la economía argentina por varios años.
El número que cierra el semestre no es solo un récord contable. Es la confirmación de que la transformación que Vaca Muerta venía prometiendo desde hace más de una década finalmente encontró la escala necesaria para cambiar la estructura del comercio exterior argentino.







