El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) sumó un nuevo capítulo en su expansión hacia el upstream petrolero. Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y Minería, expuso este martes en el AmCham Summit 2026 y dejó un diagnóstico preciso sobre el estado del sector y lo que viene: ya hay dos proyectos de petróleo y gas ingresados al régimen, un tercero en camino y entre siete y ocho más que González tiene identificados para los próximos meses.
"Ya tenemos dos proyectos que ingresaron, esperamos un tercero y sabemos de otros siete u ocho que van a entrar este año", afirmó el funcionario ante empresarios y referentes del sector. La definición confirma que la ampliación del RIGI al upstream, formalizada mediante el Decreto 105/2026 a mediados de febrero, generó el efecto que el Gobierno buscaba: acelerar decisiones de inversión en exploración y producción de hidrocarburos que hasta entonces quedaban fuera del esquema de incentivos.
Un régimen que funciona como palanca
Para González, el impacto del RIGI sobre el sector va más allá de los beneficios fiscales. "Permite desarrollar áreas que antes no eran viables porque los números eran muy justos, y además genera un incentivo fuerte a traer inversiones en el corto plazo", explicó. El régimen ofrece una reducción del impuesto a las ganancias del 35% al 25%, exención de derechos de exportación, IVA recuperable desde antes del inicio de actividades y estabilidad fiscal y regulatoria por 30 años. Para proyectos upstream, el piso mínimo de inversión es de 600 millones de dólares.
El resultado, anticipó González, será visible pronto: "Vamos a ver un aumento de inversiones en petróleo y gas fortísimo en los próximos 18 meses". Y el sector ya tiene nombres propios en esa lista: Tecpetrol presentó un proyecto por 2.400 millones de dólares para el bloque Los Toldos II Este y Pampa Energía solicitó adhesión por 4.500 millones para Rincón de Aranda. Ambos desarrollos se ubican en Vaca Muerta.
El millón de barriles, a la vista
Más allá de los proyectos en carpeta, González trazó el estado actual del sector con un dato que habla por sí solo: Argentina produce cerca de 890.000 barriles diarios de petróleo y el funcionario anticipó que ese número cruzará el millón durante 2026. "Vamos a tocar el millón de barriles de producción de petróleo este año, que es un hito impensado en Argentina hace tiempo", señaló.
En gas, el crecimiento depende de la infraestructura. "En la medida que tengamos las terminales de licuefacción, que el año que viene ya va a estar la primera, vamos a ver un crecimiento muy fuerte de gas natural también", proyectó, en referencia al avance del proyecto Argentina LNG en la costa rionegrina.
60.000 millones en cinco años
El número más ambicioso de la exposición fue el de largo plazo. González proyectó que en cinco años Argentina tendrá una balanza comercial de 60.000 millones de dólares entre energía y minería. Para dimensionar la cifra: el superávit comercial total del país en 2025 rondó los 11.200 millones de dólares. Energía y minería por sí solas quintuplicarían ese número para 2031.
El funcionario aclaró que no se trata de proyecciones teóricas. "Son proyectos con nombre y apellido, que ya tomaron decisiones de inversión o están por hacerlo", precisó, y agregó que el número tampoco es el techo: el aporte potencial del cobre y el gas tienen margen para empujar la cifra aún más alto.
El cambio de paradigma global también juega a favor. "Lo que ha habido es un cambio claro de prioridades en el mundo: de la sustentabilidad energética a la seguridad energética", sostuvo, en línea con el contexto geopolítico que generó la crisis en Medio Oriente y empujó a Europa y Asia a buscar proveedores confiables y estables. En ese escenario, Vaca Muerta aparece como una de las pocas alternativas con escala, costos competitivos y proyectos concretos listos para ejecutarse.







