El precio del barril de petróleo Brent, de referencia para el mundo y Argentina, sube y baja al ritmo que se suceden las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra en Medio Oriente que lleva más de 90 días de tensión, con el estrecho de Ormuz bloqueado y el mercado de los hidrocarburos alterado.
En las últimas horas el valor del crudo rompió la tendencia a la baja, subió algunos dólares de los 91 a los 95, pero mientras Trump buscaba calmar las aguas, volvió a bajar y se vende a 93,88 USD. El WTI se comparta de manera similar y cotiza a 91,03 dólares.
Este lunes fue un día de alta tensión en Medio Oriente con una escalada militar en el Líbano, que terminó con una intervención directa del presidente de Estados Unidos que logró detener los combates entre Israel y Hezbolá, mientras las negociaciones con Irán quedaron en el centro de la escena regional.
Por su parte, el primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa Israel Katz ordenaron al ejército israelí atacar "objetivos terroristas" en los suburbios del sur de Beirut (Dahiyeh), controlados por Hezbolá, alegando "reiteradas violaciones" del alto el fuego y ataques contra ciudades israelíes.
La ofensiva fue considerada por analistas y medios internacionales como el avance más profundo de Israel en el Líbano en más de 20 años, y provocó la condena del mundo árabe y de países europeos como Francia, Alemania y Reino Unido.

La respuesta iraní fue inmediata. Irán paralizó las negociaciones de paz con Estados Unidos, advirtiendo que mientras no cesen las hostilidades en el Líbano "no habrá diálogo". El canciller Abbas Araqchi fue categórico: el alto al fuego acordado el 8 de abril, dijo, abarca todos los frentes, y su violación en uno de ellos equivale a una violación total. "Estados Unidos e Israel son responsables de las consecuencias", advirtió.
Fue en ese contexto que Trump anunció en Truth Social que "cesarán todos los disparos" entre Israel y Hezbolá, tras mantener una "conversación muy productiva" con Netanyahu y contactos a través de "representantes de alto nivel" con el grupo islamista. "Acordaron que cesarían todos los disparos; que Israel no los atacaría y que ellos no atacarían a Israel", dijo. Trump también aseguró que ninguna tropa israelí iría a Beirut, y que cualquier unidad que se dirigiera hacia la ciudad daría media vuelta.
Las autoridades libanesas confirmaron que Hezbolá aceptó una propuesta estadounidense para un "cese mutuo de ataques". Según el acuerdo, los ataques israelíes contra los suburbios del sur de Beirut cesarían a cambio de que Hezbolá se abstuviera de atacar a Israel, con la expectativa de extender luego el marco del alto el fuego a todo el territorio libanés.
A pesar del acuerdo, Netanyahu aclaró que Israel mantiene sus planes iniciales si Hezbolá retoma los ataques. Según medios israelíes, la decisión de atacar Beirut se tomó tras consultas privadas con los militares, durante las cuales Netanyahu describió una creciente apertura de Washington a una escalada, dado que Israel había acatado hasta entonces los pedidos de abstenerse. Una lectura que circuló en Israel fue que ordenar el ataque pudo haber tenido como objetivo presionar a Hezbolá para que aceptara el cese del fuego.

En cuanto al expediente nuclear, Trump se mostró optimista. Afirmó a ABC News que confía en llegar a un acuerdo con Irán para extender el alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz "en el transcurso de la próxima semana". El presidente reconoció que la jornada no fue sencilla pero aseguró haberla resuelto con rapidez: señaló que el problema radicaba en que los iraníes estaban molestos por los ataques israelíes sobre el Líbano, y que habló tanto con Hezbolá como con Netanyahu para que ambos cesaran los disparos. Agregó que aún no dio su consentimiento definitivo al acuerdo porque "todavía tengo que conseguir algunos puntos más".
En paralelo, Trump publicó en Truth Social que las conversaciones con Irán "continúan a un ritmo acelerado". El telón de fondo diplomático es un proceso que involucra la mediación de Pakistán y que, según trascendió, había llegado a un preacuerdo a finales de la semana pasada, aunque Trump habría pedido enmendar algunas disposiciones del borrador.
La jornada dejó en evidencia la extrema fragilidad del equilibrio regional: en pocas horas, una escalada militar amenazó con hacer colapsar semanas de negociación, y solo una intervención directa de Washington logró, al menos provisoriamente, detener los combates y mantener vivo el proceso diplomático.







