Horacio Marín está a punto de abordar un avión rumbo a Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, para participar de la Estrategia Global de la Conferencia Estratégica ADIPEC, pero fundamentalmente para seducir a otros socios comercial de participar del proyecto Argentina GNL, especialmente a XRG, la compañía de inversión internacional de energía creada por Adnoc, la estatal Abu Dhabi National Oil Co. Ya ENI firmó su decisión final de inversión, Shell está cerca de hacerlo, ahora aparecen capitales árabes y el desarrollo del Gas Natural Licuado toma forma con Southern Energy con dos buques de licuefacción en Río Negro asegurados.
Mientras tanto el escenario global muestra el pulso del mercado. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció una ola significativa de expansión de capacidad exportadora de GNL para 2030, con el agregado d 300 000 millones de metros cúbicos por año (≈ 300 bcm/año) de nueva capacidad de exportación a nivel global, impulsado por las expansiones de licuefacción en los Estados Unidos y en Qatar.
En 2025 la actividad de decisiones finales de inversión (FID) en proyectos de GNL alcanzado niveles récord, particularmente en EE.UU. que aseguró 80 bcm/año en nuevos trenes de licuefacción y se estima que pueda suministrar alrededor de un tercio del GNL mundial. Este contexto es un desafío y una oportunidad para Vaca Muerta, que abastecerá de materia prima al Argentina GNL.
En total se necesitan, según un informe de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), uno 111 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d) para abastecer los buques de licuefacción en carpeta, casi un 80% más de la producción actual de 142 MMm³/d. Con los dos primeros buques en la costa rionegrina, se requerirán equivalentes a 27 millones de metros cúbicos de gas natural por día hasta 2028.

Con la expansión del mercado global, Argentina, y Vaca Muerta, tienen una oportunidad porque se abre una ventana para materializar proyectos de licuefacción y exportación, con la opción de capturar parte de esa demanda. Esto es una posibilidad de generar ingresos significativos en divisas para el país. Según Marín, las exportaciones generarían USD 30.000 millones en 2031, superando los 100.000 millones de dólares en 2050.
Pero no todo es color de rosas, sino que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y la ventana abierta del GNL también obliga al país a trabajar en materia de costos, mejorando la eficiencia, desarrollando la cadena de valor y optimizando los procesos para tener costos competitivos con otros países que ya están desarrollando el Gas Natural Licuado.
En ese sentido, es centra aprovechar la infraestructura y comenzar los planes para la construcción de los 100.000 km de tuberías que se estipula necesita la Cuenca Neuquina y adaptar la actualidad laboral a las nuevas demandas para poder aprovechar la oportunidad, lo que será un desafío para el sector energético argentino. Para Vaca Muerta esto significa que no sólo debe montarse al tren del GNL, sino hacerlo rápido y eficientemente.
El crecimiento de la demanda mundial de gas se modera, la competencia global es intensa, y Argentina debe asegurar condiciones competitivas para que la formación neuquina no quede como “promesa”, sino como realidad exportadora.







