En el marco del panel Vaca Muerta: CEOs & The Strategic Outlook del CERAWeek 2026 en Houston, Pablo Vera Pinto, cofundador de Vista Energy, dejó una definición que sintetiza el momento de la compañía y de la cuenca neuquina: los pozos de la empresa se ubican en el Top Decile Global, dentro del 10% más productivo del mundo.
No fue una proyección ni una promesa. Fue una descripción del presente. "No es una promesa, es la realidad de nuestra ejecución hoy en Vaca Muerta", afirmó el ejecutivo ante inversores y líderes energéticos de todo el mundo reunidos en Texas.
Es que la productividad de la empresa en el bloque Bajada del Palo Oeste supera en un 25% al promedio del Permian, la cuenca shale más importante de Estados Unidos y referencia obligada de la industria global. Con ese número sobre la mesa, Vaca Muerta dejó de ser una promesa geológica para consolidarse como un activo que compite en productividad, costos y escala con cualquier proyecto no convencional del mundo.
La fábrica de pozos
Detrás de esos resultados hay un modelo de operación que se construyó con precisión durante años. Vera Pinto explicó que la compañía consolidó lo que denomina una "fábrica de pozos": un esquema que estandariza procesos, reduce tiempos y mejora la eficiencia en cada etapa de la cadena. Bajo ese modelo, la empresa alcanza costos de perforación y completación del orden de los 11,7 millones de dólares por pozo, con ramas laterales de hasta 3.500 metros.
El 100% del capital de inversión de Vista se concentra en Vaca Muerta, tras completar la salida de sus activos convencionales. Esa especialización, combinada con tres equipos de perforación de alta tecnología activos en la cuenca, le permite a la operadora mantener un ritmo de crecimiento sostenido. El objetivo para el cierre de 2026 es alcanzar los 100.000 barriles diarios, una marca de producción que la convertiría en uno de los jugadores más relevantes del shale argentino.
El modelo de gestión también tiene su particularidad. "Somos una compañía donde los cuatro socios originales estamos involucrados en la operación todos los días, lo que nos da una velocidad de decisión distinta", señaló Vera Pinto. Esa estructura horizontal y ejecutiva es, según el propio cofundador, uno de los factores que explica la capacidad de escalar sin perder eficiencia.
El cuello de botella no está en la roca
Con la producción en alza y los números técnicos validados a escala global, el principal desafío que identifica Vista Energy no está en el subsuelo sino en la superficie. "El cuello de botella está en la evacuación. La producción crece más rápido que los oleoductos, y Argentina necesita resolver el midstream para liberar todo el potencial", planteó.
En ese contexto, el ejecutivo destacó la importancia estratégica del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto que busca descomprimir la logística de evacuación y garantizar una salida fluida del crudo neuquino hacia los mercados internacionales, reduciendo la dependencia del mercado de refino doméstico. La hoja de ruta de la compañía apunta a una producción de 150.000 barriles de petróleo equivalente diarios para 2030, con un EBITDA proyectado de 1.700 millones de dólares.
Un momento único
El contexto global también jugó a favor del mensaje argentino en Houston. La crisis de seguridad energética derivada de las tensiones en Medio Oriente reposicionó a Vaca Muerta como una alternativa de suministro confiable y de bajo costo para el mundo. Vera Pinto fue claro al respecto: la Argentina atraviesa una oportunidad histórica y el capital internacional ya mira la cuenca neuquina con otros ojos.
Para sostener ese ritmo de desarrollo, el cofundador subrayó la necesidad de atraer financiamiento externo y valoró la implementación de marcos regulatorios como el RIGI, que fortalecen la confianza de los grandes jugadores del sector financiero global. El compromiso ambiental también forma parte de la ecuación: la compañía se fijó como meta alcanzar el estatus de Net Zero en emisiones de Alcance 1 y 2 hacia fines de 2026.







