TotalEnergies avanza en la tramitación de una Concesión de Explotación No Convencional de Hidrocarburos (CENCH) en el bloque San Roque, con el objetivo de desarrollar la ventana petrolera del área y presentar el proyecto al RIGI. Sergio Mengoni, director general de Total Austral y Country Chair de la compañía en Argentina, anticipó el plan durante el encuentro Shale in Argentina: Unleashing Vaca Muerta to the World, celebrado el 3 de septiembre en Houston, y fue concreto sobre el horizonte temporal: comenzar un piloto de producción petrolera en 2027.
San Roque tiene una ventaja operativa que no es menor. El bloque dispone de instalaciones preexistentes que permitirían poner en marcha el piloto sin construir infraestructura desde cero. Para un desarrollo de mayor escala, la compañía tiene previsto construir una nueva planta. Total opera el área en sociedad con YPF, Pan American Energy y Harbour Energy, y es precisamente Harbour Energy la que aportó los números del proyecto en su reporte del primer semestre de 2026: una vez obtenida la licencia, el plan contempla la perforación de 16 pozos desde 2027.
Un bloque que combina las tres ventanas
San Roque no es un activo de una sola dimensión. El bloque combina las tres ventanas de Vaca Muerta: gas, gas más condensado y petróleo, con la particularidad de que cada una ofrece un perfil productivo diferente. Según datos de Aleph Energy, en junio el área produjo 1,8 millones de metros cúbicos diarios de gas convencional, con un incremento de 260.000 metros cúbicos respecto de mayo, una progresión que muestra que la actividad en el bloque viene en ascenso incluso antes de que arranque el piloto de shale oil.
La cercanía con Aguada Pichana Este (APE) también pesa en la ecuación. Ambos bloques operan de manera integrada, compartiendo recursos e infraestructura. APE alcanzó recientemente los 14,2 millones de metros cúbicos diarios, el techo de capacidad de su planta, y Total ya trabaja en proyectos de ampliación para ese activo. La integración operativa entre APE y San Roque hace que las decisiones de uno impacten directamente sobre el otro, lo que convierte al desarrollo de San Roque en una pieza dentro de una estrategia más amplia de crecimiento en la cuenca.
El RIGI como condición de escala
Mengoni fue claro sobre el papel que juega el RIGI en la viabilidad del proyecto. El ejecutivo defendió el régimen como la herramienta que permite acercar las condiciones locales a las que ofrecen otros países que compiten por el mismo capital internacional. "Esto va a requerir inversiones importantes", señaló, y estableció los dos criterios que definirán si el desarrollo avanza: obtener una producción competitiva y con bajas emisiones.
La mención explícita de las emisiones no es un detalle menor. TotalEnergies viene comprometiendo estándares ambientales en todos sus proyectos globales y en Vaca Muerta ese compromiso se traduce en una presencia activa en la agenda de reducción de metano, que en los próximos días tendrá su propio foro en Neuquén con el encuentro Vaca Muerta Metano Near Zero.
Sin salida a la vista
Durante el evento de Houston, Mengoni también salió al cruce de versiones que circularon en el sector sobre una posible desinversión de la empresa en la Argentina, y fue directo para descartarlas. "Nosotros miramos siempre el largo plazo", afirmó, y como respaldo de esa afirmación citó un dato concreto: Total Austral alcanzó en agosto su récord histórico de producción, incluyendo el desarrollo offshore en la Cuenca Austral. Una empresa que está rompiendo sus propios topes productivos no está preparando la salida.
Con San Roque, TotalEnergies suma una nueva ficha a un tablero donde la transición del gas al petróleo no convencional se está convirtiendo en el movimiento más buscado por las operadoras que ya tienen posiciones consolidadas en la cuenca.







