La startup neuquina, nacida en el Polo Científico Tecnológico, que usa rayos cósmicos para ver el subsuelo cerró su ronda pre-seed con el fondo Draper Cygnus como lead investor, el seguimiento de CITES —el venture capital del Grupo Sancor Seguros— y la incorporación de Air Capital y un grupo de ángeles. El capital llega en un momento preciso: Ab Astra ya no está en modo laboratorio. Está construyendo.
Con los USD 2 millones, la compañía diseñará y construirá su primer equipo de muongrafía pensado específicamente para minería, afinará los modelos de interpretación para tomografías de subsuelo y ejecutará las primeras pruebas de concepto en un salar. El objetivo declarado es desriskear la tecnología en condiciones reales de operación y habilitar los primeros contratos comerciales.
La tecnología de Ab Astra parte de un fenómeno físico que existe desde siempre pero que casi nadie había pensado en industrializar para el subsuelo: los muones, partículas subatómicas que se generan continuamente en la atmósfera por la interacción de rayos cósmicos. Esas partículas atraviesan la materia de manera diferente según su densidad. Ab Astra desarrolló sensores compactos, algoritmos de reconstrucción y modelos de inteligencia artificial que convierten esa información en imágenes 3D y 4D del subsuelo, sin perforar ni intervenir.
La promesa técnica es ambiciosa: hasta 100 veces mejor resolución espacial que las alternativas comparables disponibles hoy. Si la cifra se sostiene en campo, cambia la ecuación de la exploración de litio, cobre, uranio y tierras raras —el mercado inicial de la empresa.

Ab Astra no nació como una startup de garaje. Su fundador, Germán Serrano, es físico del Balseiro y pasó 14 años en YPF antes de dar el salto. La idea original surgió de una pregunta simple: si la muongrafía se usaba para estudiar volcanes, ¿por qué no un pozo de petróleo? El Polo Tecnológico de Neuquén fue la cuna del emprendimiento, que desde entonces sumó presencia en varios países.
La apuesta tiene capas. Más allá de la minería crítica, la plataforma tecnológica abre aplicaciones en defensa y nuclear, donde la capacidad de observar estructuras sin métodos invasivos tiene un valor estratégico evidente. La ronda pre-seed no financia solo una prueba de concepto: financia la transición de una tecnología que promete a una tecnología que factura.
Ab Astra es una de las cuatro o cinco compañías en el mundo trabajando muongrafía con este nivel de profundidad técnica. La diferencia es que esta nació en Neuquén.







