Para Salvador Di Stefano, Vaca Muerta ya dejó de ser una promesa y es "un viaje de ida, no un viaje de ida y vuelta", dijo en diálogo con VacaMuerta.ar en la previa de su participación en la Primera Jornada de Finanzas y Energía Norpatagónica de Bizion, que se realizará el próximo 6 de octubre en el campus central de la UFLO en Neuquén, junto con Daniel Dreizzen.
El analista económico y de mercados enmarcó el desarrollo de la formación neuquina en lo que definió como un "cambio de régimen económico": un Estado con superávit fiscal, un Banco Central recapitalizado y un sector privado que "se tiene que adaptar" a esas nuevas reglas. Para él, el punto de partida es fiscal, porque con el superávit el Estado genera ahorro público y deja de absorber el ahorro privado para financiar su déficit. "Hoy estamos en una situación inédita", afirmó.
Para Di Stefano ese esquema "favorece" directamente a Vaca Muerta. "Le permite al inversor salir a buscar crédito a los mercados internacionales", explicó y agregó que el Gobierno solo sale a buscar los dólares necesarios para refinanciar deuda, sin competir con las empresas por el financiamiento externo.
A eso sumó el saneamiento del Banco Central, que según sus datos compró más de USD 36.000 millones y limpió su pasivo de instrumentos como las Leliq y las LeFi, que "le hacían mucho daño" a la moneda.
RIGI y VMOS: "las inversiones están arriba de la mesa"
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones es una de las políticas que el gobierno impulsa para atraer capitales extranjeros, Di Stefano explicó que ya hay unos USD 50.000 millones aprobados y otros USD 150.000 millones a la espera de aprobación, según el ministerio de Economía, y advirtió que "todo va a ser lento". "De un día para el otro no se explora y explota petróleo", añadió.
Como prueba del interés de largo plazo mencionó el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), donde también participan capitales del exterior. "Si hacés un oleoducto o un gasoducto es porque el interés está en explotar Vaca Muerta", sostuvo. Además, indicó que las exportaciones petroleras ya representan una porción significativa frente a las del agro, históricamente las emblemáticas del país.
Consultado por el efecto derrame, Di Stefano apeló a los números duros: depósitos en dólares por USD 44.000 millones, préstamos en dólares por USD 28.000 millones, reservas por USD 50.000 millones y exportaciones petroleras en niveles récord. También destacó una desinflación sostenida durante 36 meses y la baja de las tasas. "Son todos datos de la realidad, no cosas ideológicas. Ahí está el derrame", subrayó.
El mérito, según su visión, es que la economía se dolariza sin imposiciones: la gente compra dólares, los deposita y toma crédito en esa moneda para crear empresas.
Otro punto central para el analista es el encadenamiento que atraviesa el país: la arena que sale de Entre Ríos genera trabajo para camioneros, y metalúrgicas de Santa Fe y Córdoba fabrican piezas que terminan en la extracción. Para él, el crecimiento poblacional de Neuquén impulsa la demanda de bienes producidos en otras provincias.
"Condenados" a un peso fuerte
"Si Vaca Muerta sigue siendo productiva y la minería se suma, van a ser más los dólares que entran que los que salen. La Argentina está condenada a tener un peso fuerte", dijo Di Stefano y explicó el mecanismo desde la operadora. Como no hay ahorro en pesos ni suficientes dólares en el mercado local, una empresa de Vaca Muerta debe colocar obligaciones negociables en el exterior. Esos dólares ingresan para gastarse en el país, y luego vuelven a entrar cuando la empresa exporta.
Con una cuenta corriente positiva, agregó, la posibilidad de una devaluación "no existe, por más que el Gobierno quiera". "El 'a mí me gustaría' no existe. Lo que existe es un gobierno, y yo tengo que leer lo que hace", concluyó su diálogo con VacaMuerta.ar.







