El crecimiento sostenido de la producción de Vaca Muerta vuelve a traducirse en números fiscales: Neuquén cerró julio con un superávit financiero cercano a los $200.000 millones, mientras que la inversión acumulada en infraestructura superó los $500.000 millones. El motor de ese resultado, según el propio gobierno provincial, son las regalías petroleras.
De acuerdo con el análisis de los equipos técnicos del ministerio de Economía, Producción e Industria, los ingresos corrientes de la provincia crecieron 18% en términos reales durante los primeros siete meses del año, frente a un aumento de apenas 7,8% en los gastos corrientes. El superávit resultante equivale a cerca del 4% de los ingresos totales.
Más del 84% de los ingresos corrientes de Neuquén son de origen provincial, y esa proporción está directamente atada al ritmo de la actividad hidrocarburífera. En total, en el primer semestre las regalías aportaron el 42% de las ganancias, con el petróleo aportando más del 76%, el gas el 18% y las hidroeléctricas el 6% restante.
La secretaria de Hacienda y Finanzas, Carola Pogliano, explicó que el aumento del precio del barril permitió compensar parte del impacto de una inflación que ya supera lo previsto en el presupuesto, con estimaciones privadas que ubican la inflación anual por encima del 30%.
El dato clave para dimensionar el peso de las regalías: Neuquén percibe el 12% del valor neto del barril en ese concepto, uno de los principales ingresos vinculados a la actividad petrolera. Con una producción actual de alrededor de 650.000 barriles diarios —y una proyección de llegar a 700.000 hacia fin de año, lo que implicaría un crecimiento promedio del 24% interanual—, ese porcentaje se traduce en un flujo creciente de recursos hacia las arcas provinciales.
Pogliano sostuvo además que la tendencia de expansión de la producción podría mantenerse hasta 2030, lo que proyecta el rol de las regalías como sostén fiscal de mediano plazo, más allá del ciclo actual de precios.
A dónde van
El excedente entre el crecimiento de ingresos (18%) y de gastos (7,8%) es, según la propia funcionaria, lo que la provincia canalizó hacia inversión: "La diferencia entre el 18 por ciento y el 4 por ciento es lo que nosotros hemos logrado invertir en obras", afirmó Pogliano, mencionando rutas, escuelas y hospitales entre los destinos principales. A julio, la ejecución de infraestructura ya superaba los $500.000 millones, con una proyección oficial de cerrar el año por encima del billón de pesos.
El fortalecimiento de los recursos propios ligados a Vaca Muerta profundiza, en paralelo, el reclamo histórico de Neuquén por una actualización del esquema de coparticipación federal. La provincia recibe actualmente unos $120.000 millones por ese concepto, una porción que —según Hacienda— pesa cada vez menos dentro de sus ingresos corrientes totales, justamente porque las regalías crecen a un ritmo mayor.
Pogliano cuestionó que los coeficientes vigentes no reflejen el peso económico y demográfico actual de la provincia, remarcando que su participación en el PBI nacional casi triplica lo que le reconoce la ley de coparticipación, sin que los parámetros contemplen ni el crecimiento del Producto Bruto Geográfico ni el aumento poblacional por encima de la media del país.
La funcionaria cerró con una definición que resume la estrategia oficial: sostener el crecimiento apalancado en los hidrocarburos sin resignar el equilibrio fiscal, que —dijo— es lo que le da a la provincia sustentabilidad en el tiempo.







