Una encuesta salarial reciente, enfocada en mandos medios hacia arriba del sector hidrocarburífero, deja un mapa bastante preciso de cómo se paga, y cómo se descuenta, en la industria del petróleo y el gas en la Argentina. Los datos muestran primas claras por región y por especialidad, una brecha creciente entre afiliados y no afiliados a la hora de los descuentos, y una curva salarial que, en la mayoría de los casos, se aplana después de cierta cantidad de años de experiencia.
El salario mediano bruto en la cuenca Neuquina se ubica en 11 millones de pesos, un número similar al que registran las cuencas del Golfo San Jorge y Austral. "La comparación con las áreas administrativas de Buenos Aires es elocuente: ahí la mediana cae a 9,1 millones de pesos", explicó a VacaMuerta.ar Luciano Fucello, presidente de la Fundación Contactos Energético, que realizó el trabajo.
La diferencia confirma lo que en la industria se conoce como prima geográfica: trabajar en la cuenca productiva paga más que hacerlo desde una oficina porteña. Dentro de las propias cuencas también hay jerarquías salariales según la especialidad. Perforación, workover y completación son las áreas donde la prima es más evidente y donde mejor se paga. Les sigue producción y operaciones, y más atrás quedan funciones como IT y recursos humanos. El patrón es consistente: cuanto más cerca de la operación física del pozo, mayor el salario relativo.
Bruto a neto: entre 20% y 40% de descuento, y una brecha por afiliación sindical

En la relación entre salario bruto y neto también aparece un patrón lineal: los descuentos más bajos rondan el 20% del bruto (siempre hablando de la mediana) y llegan hasta el 30% en el otro extremo, con casos puntuales de hasta 40%.
El dato que más se destaca es otro: entre los encuestados afiliados a un sindicato, la mediana de descuento es del 20%, mientras que entre los no afiliados sube al 25%. Es una diferencia de 5 puntos porcentuales que se explica, en parte, por la liquidación a través del convenio colectivo. Vale la aclaración: esta encuesta releva a mandos medios hacia arriba, no a personal de base, que se rige por una lógica de convenio distinta.
Uno de los hallazgos más interesantes tiene que ver con la relación entre salario y años de experiencia total en la industria. Tanto la media como la mediana muestran una curva ascendente que llega a su pico alrededor de los 15 años de experiencia y, a partir de ahí, se estanca. Hay una porción muy pequeña de la muestra donde el salario sigue creciendo con fuerza, pero para el grueso de los encuestados el techo aparece ahí.
El panorama cambia cuando se mide la experiencia en el mismo cargo (dejando de lado a los niveles junior y semi-senior, que están en tránsito hacia posiciones senior). Ahí el pico salarial aparece antes: entre los 6 y los 10 años en el mismo puesto, con un máximo cerca de los 10. Superado ese punto, la tendencia se revierte y el salario tiende a bajar. La lectura, con las reservas del caso, apunta a que permanecer demasiado tiempo en la misma posición sin progresar termina golpeando los ajustes salariales.
En gerencias, el patrón se repite pero más comprimido: el pico se da entre los 4 y 5 años en el cargo. Pasado ese umbral, también se observa una caída en el salario relativo, posiblemente asociada a una falta de progresión en la carrera dentro de la misma posición.
Beneficios: el home office arrasa, lo caro queda relegado
Cuando la encuesta indaga sobre beneficios extra salariales, el resultado es contundente: el home office lidera con el 65% de los encuestados que lo reciben. En el otro extremo aparecen los beneficios de mayor costo para la empresa: MBA o posgrados (9%) y guardería o escolaridad para los hijos (9%). La lectura es simple: los beneficios que la empresa puede otorgar casi sin costo (como el home office) están mucho más extendidos que aquellos que implican una erogación económica directa y significativa.
Sobre bonos, la encuesta incluye información adicional que se analizará en una próxima entrega, con datos aún en revisión.







