El sector energético argentino, con Vaca Muerta como nave insignia, sigue dando muestras del rol preponderante que tiene en la economía nacional y en los primeros meses del año dejó un superávit comercial superior al de los últimos años.
De acuerdo a datos oficiales, de enero a septiembre, la balanza comercial energética de Argentina dejó US$5.368 millones, lo que representa un crecimiento del 45% mayor al de igual período en 2024. Este superávit marca la expansión de las exportaciones y la disminución en las importaciones, con el gas como principal protagonista, en sus diferentes versiones: GNL y gasoil.
El incremento en exportaciones alcanzó los US$8.131 millones, superando los US$7.187 millones del año anterior, con un aumento del 21% en valor. El petróleo marco el camino con un suba de su valor del 21% interanual y un aumento del 41% en las cantidades exportadas.
La producción de Vaca Muerta, que superó los 754.000 barriles diarios, permitió exportar un excedente de aproximadamente 230.000 barriles diarios, consolidando a Argentina como un importante proveedor de crudo, siendo Estados Unidos el principal destino con compras por US$1.039 millones entre enero y mayo de 2025. El segundo lugar lo ocupó Chile con importaciones por US$748 millones, principalmente vinculadas al Oleoducto Trasandino (OTASA).
Por otro lado, las importaciones de energía disminuyeron notablemente, bajando de US$3.475 millones en 2024 a US$2.763 millones en 2025. Las compras de gasoil retrocedieron un 25%, mientras que el GNL cayó un 6%, reflejando los beneficios de una mayor producción interna de gas.
Este superávit energético fue clave para el saldo comercial total, que alcanzó los US$6.030 millones en el período, evidenciando la importancia del sector en la economía argentina y su rol en la generación de divisas.







