Neuquén es una provincia de marcados contrastes. Exhibe una riqueza natural impresionante junto a una actividad económica de gran magnitud como Vaca Muerta. Si bien esta actividad genera empleo y desarrollo, también plantea desafíos enormes. Tatiana Amati, abogada especializada en derecho ambiental y laboral, cofundadora de ABC & Company, ofrece una perspectiva que vincula la producción energética con la vida diaria, la seguridad y los derechos de los trabajadores.
Desde su experiencia, Amati señala que la situación en la provincia va más allá del paisaje o los ríos. La actividad está íntimamente ligada a la vida de las personas, su trabajo y su seguridad. No se trata de estar a favor o en contra de la industria, sino de ser conscientes de cómo se gestionan los riesgos que conlleva y qué derechos asisten a los trabajadores en ese proceso.
Al establecerse en la provincia, la abogada se encontró con una realidad que acompaña a la actividad petrolera y de la cual, según su perspectiva, no se habla lo suficiente: el sacrificio que implica el trabajo en esta industria. Con esto se refiere a lo que significa para el personal de campo estar siete días fuera de sus hogares, trabajando turnos de doce horas de corrido, a menudo en condiciones muy exigentes.
Rutas colapsadas: la falta de inversión que se cobra vidas
Un fenómeno lamentable que la abogada identifica es el aumento de los accidentes de tránsito. Según Amati, estos siniestros se producen por una clara falta de inversión en infraestructura. Las rutas que conectan las diferentes localidades con Vaca Muerta no están en condiciones de recibir el caudal de tránsito pesado que circula habitualmente por estos lugares.
Esta situación pone en riesgo la vida de los trabajadores y, lamentablemente, se cobró muchas víctimas fatales en el último tiempo. La presión de la industria lleva a vivir apresurados, con personas que buscan desesperadamente llegar a sus hogares después de largas jornadas. Las rutas están colapsadas, y esto merece una atención política urgente, ligada directamente a la inversión.
Amati cuestiona que un lugar con tanta actividad económica, que funciona como un fuerte para la generación de energía del país, no cuente hoy con la atención que realmente necesita para garantizar la seguridad vial.
El sacrificio familiar y la ruptura de estructuras
El impacto de la industria petrolera se extiende al ámbito familiar. Los trabajadores se ausentan por períodos prolongados, y la familia, que generalmente carece de esa figura masculina, queda a cargo de las tareas de cuidado. Si bien celebra que haya mujeres en el rubro, la mayoría de la mano de obra en esta industria es masculina.
La actividad produce un desarraigo importante y una ruptura en las estructuras de los hogares, especialmente en los roles y las tareas de cuidado. Sin embargo, este es un sacrificio que se asume para sacar adelante la industria y garantizar un trabajo digno para cada familia.
Hablando de trabajo digno, la seguridad en el trabajo resulta un factor fundamental. Si los trabajadores van a pasar tanto tiempo fuera de sus hogares, las condiciones laborales deben ser óptimas, siempre preservando su integridad. La actividad conlleva riesgos. Muchos trabajadores están expuestos a agentes contaminantes, por lo que la prevención y la seguridad ocupacional se vuelven factores esenciales que ningún empleador puede perder de vista.
La urgencia de la prevención y el diálogo
La abogada subraya que el desarrollo sostenible de la industria requiere inevitablemente de política pública e inversión. Es fundamental que se construyan rutas que soporten la cantidad de carga de camiones e insumos que se movilizan a diario. Esto exige voluntad política y la toma de conciencia sobre la necesidad de inversión en esta área social.
Por otro lado, la voluntad empresarial también juega un rol crucial. Las compañías deben asumir la necesidad de cuidar a sus trabajadores. Un área de mejora es el trabajo en materia de prevención, que actualmente no es tan habitual como debería. Amati insiste en la necesidad de hacer las capacitaciones correspondientes para reducir riesgos. Esto es algo en lo que las empresas pueden trabajar directamente.
La profesional nota que la alta demanda de empleo en Neuquén, sumada a la llegada de personas de otras provincias, genera una dinámica donde el trabajador desprotegido aumenta los litigios. Ella invita a quienes tienen poder de decisión a trabajar en materia de prevención. "No esperemos a que el problema esté tocando la puerta", enfatizó. El objetivo debe ser evitar que el trabajador se accidente o se fracture.
Para avanzar, Amati propone el establecimiento de mesas de diálogo donde se reúnan los diferentes actores. Aunque este tipo de instancias son a veces resistidas en la sociedad, el sentarse a hablar y buscar una solución común y conjunta resulta vital.







