Las redes sociales se convirtieron en las grandes protagonistas de las últimas dos décadas. Desde la irrupción de Facebook en 2004, la mayor accesibilidad a Internet y los avances en la telefonía celular, el mundo cambió para siempre. La escena es cotidiana: cada vez menos personas caminan con la mirada al frente; lo habitual son cuellos inclinados y ojos fijos en la pantalla del teléfono. En cualquier sitio turístico, los celulares levantados superan a las postales; sacarse una selfie pasó de ser una rareza a convertirse en un hábito —y hasta en una necesidad—. En los recitales, los encendedores se apagaron para dar lugar a las linternas de los teléfonos, y la comunicación se volvió instantánea y ubicua, ya sea a través de un texto, un audio o un video. Todo eso ocurrió en apenas veinte años.
Las nuevas tecnologías, los consumos digitales y los cambios en los comportamientos sociales atravesaron todos los ámbitos. Las escuelas discuten sobre el uso de celulares en el aula, las reuniones oficiales de alto nivel imponen protocolos para limitar su presencia y las empresas se vieron obligadas a adaptar sus normas de convivencia y seguridad.
Vaca Muerta no es ajena a este fenómeno. En los yacimientos trabajan personas que, como en cualquier otro lugar, tienen teléfonos, perfiles en redes sociales y ganas de mostrar su mundo. Los paisajes recortados por torres de perforación, los chistes que circulan en loop con voces en off, las rutinas que solo entiende un petrolero y un sinfín de anécdotas aparecen en distintas plataformas.
El “algoritmo”, definido por la Real Academia Española como un conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema, en redes sociales es el sistema que interpreta el comportamiento de los usuarios y anticipa sus intereses. Son los algoritmos los que deciden qué contenido mostrar: si alguien consume un video sobre la vida en un yacimiento, el scroll volverá a ofrecerle materiales similares, abriendo así la puerta a un universo que antes parecía oculto.
Así ocurrió al contar esta historia: un video llevó a otro, y otro, hasta que TikTok terminó revelando la vida en Vaca Muerta, fragmentada en pequeñas cápsulas de menos de un minuto. Pero entonces surgen las preguntas: ¿por qué las redes sociales generan tanta dependencia? ¿Existe algún tipo de regulación por parte de las empresas? ¿Y qué dicen las normas de seguridad al respecto?
La exposición en las redes sociales parte de la necesidad de mostrar la rutina, así lo explicó Verónica Soldera, licenciada en psicología (MP Nqn 854 - RN 938). "Además, elegimos que mostramos, no mostramos lo feo. Mostramos lo lindo, lo que queremos que el otro vea y quede encantando con lo que mostramos", contó a a VacaMuerta.ar.
Poder compartir con el mundo lo que uno vive y obtener recompensas inmediatas es una de las trampas de las plataformas digitales. Los "me gusta", comentarios, etc, generan una liberación de dopamina en el cerebro, un neurotransmisor relacionado con el placer y la motivación, que puede llevar a cierta adicción en el uso, pero también pueden hacer sentir que el contenido generado es de utilidad, genera interés en otros y rompe con el aislamiento o la soledad. Algo de todo es se conjuga en las personas, más si estas pasan largos periodos alejados de su familias, amigos y grupos de pertenencia.
Desde el lado de los trabajadores, fuentes del sector explicaron que no está permitido el uso de redes sociales en algunos lugares y durante la jornada de trabajo por seguridad, pero también por eficiencia. "No es buena idea estar con el teléfono durante el trabajo, se pierde tiempo y el tiempo es dinero. Además, la estática y los volátiles no son buena idea", dijeron en tono risueño, pero con mucho de verdad.
Por su parte, desde el sector corporativo indicaron que los dispositivos móviles son un desafío para la industria. "Por un lado hay cuestiones de seguridad, hay sectores donde no se puede ingresar con celulares, sea por los gases, por diferentes atmósferas u hondas, y después hay otros sectores donde se puede tener el aparato, pero su uso no está recomendado", sintetizaron desde una importante operadora a VacaMuerta.ar.
Además, detallaron que todos los trabajadores tienen muy claro las normas en torno a los protocolos de seguridad, los elementos de protección personal y los procesos, por lo que no hay situaciones que generen inconvenientes referidas a los celulares. Sin embargo, pueden darse algunos efectos no deseados especialmente con la publicación de algunos contenidos en redes sociales, que pueden afectar la imagen de las empresas.
"En esos casos se plantean instancias de diálogo para establecer criterios que permiten una convivencia posibles entre el uso de las plataformas, las normas establecidas y los objetivos corporativos", agregaron.
Por otro lado, hay también hay un lado positivo en la exposición y que mejora el vínculo entre las partes. Uno de los aspectos destacados de las plataformas es que reducen las distancia entre los trabajadores y las compañías, sea medios de comunicación, de información o como vínculos laborales, para realizar búsquedas o conseguir trabajo.
A su vez, existe un efecto secundario que tiene un impacto beneficioso que cada vez es más evidente y se cuando las empresa detectan en su personal compromiso con la marca, talento para comunicar y buenas prácticas en redes sociales. "En ese caso nos acercamos al trabajador, los asistimos con elementos, capacitación y lo necesario para que pueda amplificar el mensaje de la empresa de una manera genuina y personal", señalaron.
Vamos a los hechos
En todas las redes sociales hay grandes cantidades de contenidos de trabajadores del petróleo. Pero, en los últimos meses la explosión se dio en TikTok, donde miles de usuarios comenzaron a publicar fragmentos de su vida en los campamentos, algunos en tono humorístico, otros con intenciones pedagógicos y otro tanto con fines de divulgación de una realidad. Al ser una industria con estándares similares en todo el mundo, el idioma es el mismo.
Al fin y al cabo las redes sociales funciona como una ventana a mundos desconocidos y sin dudas lo que pasa en Vaca Muerta es un lugar lejano para muchos, por lo que esa pequeñas piezas que reflejan su intimidad son genera un interés particular.







