Neuquén volvió a moverse en niveles de élite, incluso cuando el tablero muestra matices. En febrero, la producción de petróleo se ubicó en 603.793 barriles diarios: una leve bajda mensual del 1,13% respecto de enero, que no cambia la foto de fondo. Porque cuando se amplía el zoom, el dato relevante es otro: un crecimiento del 30,36% interanual y un primer bimestre que crece más de 31% frente a 2025. La tendencia sigue intacta.
Vaca Muerta continúa siendo el motor de la actividad y el no convencional ya no es el futuro, es el presente absoluto. En febrero explicó el 96,92% del petróleo y el 90,01% del gas. En total fueron 585.182 barriles diarios, apenas un 0,8% menos que en el primer mes del año, lo que marca que la solidez del sector.
La baja respecto a enero tiene nombres propios: Loma Campana, La Angostura Sur I, La Amarga Chica, Rincón de Aranda y Bajo del Toro Norte, que tuvieron menor producción. Se trata de cinco de las 10 principales áreas de la Cuenca Neuquina y su retracción responde más a la dinámica operativa habitual que a un cambio de ciclo.
Del lado del gas, el comportamiento fue distinto: 97,79 millones de metros cúbicos diarios, con una suba del 7,14% frente a enero. El rebote estuvo traccionado por áreas clave como Sierra Chata, Rincón del Mangrullo, Aguada de la Arena, Loma La Lata – Sierra Barrosa, Aguada Pichana Este y Aguada Pichana Oeste, que volvieron a empujar la curva hacia arriba. Sin embargo, el acumulado del año todavía arrastra una leve caída interanual, lo que confirma que el gas sigue jugando un partido más fino, más condicionado por la demanda y la infraestructura.
Dentro de ese universo, el shale gas domina con claridad —más del 80% del total provincial—, mientras el tight consolida su lugar como complemento estratégico. La lógica es conocida, pero cada vez más contundente: productividad alta, desarrollo continuo y una escala que ya no admite discusión.
Incluso con pequeñas oscilaciones mensuales, la película es clara. La actividad hidrocarburífera en la provincia mantiene un ritmo sólido, con el no convencional como columna vertebral y una inercia productiva que sigue empujando los límites. En un contexto donde cada barril y cada metro cúbico cuentan, Neuquén no solo sostiene el nivel: lo redefine.
Un comienzo récord
El punto de partida de este 2026 ya había dejado la vara en niveles extraordinarios. En enero, Neuquén alcanzó una producción récord de más de 610 mil barriles diarios, la más alta de su historia, en línea con un contexto donde también Argentina rozó los 873 mil barriles por día, impulsada casi exclusivamente por el shale de Vaca Muerta . El arranque del año combinó además niveles de actividad inéditos —con más de 2.400 etapas de fractura en el mes— y una expansión interanual superior al 30%, configurando un escenario de máxima exigencia productiva que explica, en gran medida, la solidez que todavía muestra el sistema pese a las oscilaciones mensuales.







