"Hicimos por primera vez en el mundo, con Halliburton, fracturas autónomas desde Buenos Aires sin que nadie toque nada, ponen las máquinas a andar y desde Buenos Aires cambiamos el volumen de agua y arena de los camiones. Es la primera vez en el mundo que se hace. Eso es YPF", dijo Horacio Marín, CEO y Presidente de la empresa, en un evento en Neuquén.
Esas docenas de palabras definen lo que la petrolera estatal persigue: ser una compañía de vanguardia, innovadora, eficiente para convertir en una de las principales productoras de hidrocarburos no convencional del mundo. El camino es largo y la firma viene recorriendo desde su estatización en 2012, la puesta en marca de sus operaciones en Vaca Muerta en 2013 y que ahora tiene en su ejecutivo a uno de los principales impulsores de la actividad.
Marín detalló que son 10 curvas autónomas que realizó en la cuenca neuquina, entre los que se encuentran pozos y 500 fracturas n las que nadie toma decisiones, todo se opera por fibra óptica. "Me emociona trabajar en YPF", agregó y remarcó que estas pruebas marcan que la compañía está a la vanguardia en la implementación de sistemas de perforación y fractura automatizados, una estrategia que busca optimizar la producción y superar los complejos desafíos geológicos del yacimiento.
La tecnología que utiliza YPF se basa en un sistema de software y monitoreo en tiempo real con fibra óptica. Esta avanzada herramienta permite observar cómo evoluciona la fractura del subsuelo. A partir de esa información, el sistema ajusta de manera automática el volumen de agua y arena que se inyecta en el pozo. A diferencia de las perforaciones tradicionales, donde las decisiones se toman a partir de mediciones manuales, el nuevo método elimina la intervención humana presencial durante el proceso, logrando una mayor eficiencia y precisión.
La implementación de este método tiene un impacto directo en la productividad. Marín destacó que una de las grandes ventajas de esta tecnología es que evita que la fractura de un pozo vaya a un pozo vecino e inunde de agua la producción. El método tradicional de perforar "a lo bruto" tiene ese riesgo. Por lo tanto, el nuevo sistema permite una limpieza mejor del pozo, reduce las pérdidas y genera un uso más inteligente de los recursos.
Al evitar el riesgo de afectar la producción de otros pozos, la compañía puede realizar menos inversión en cada fractura, ya que no necesita bajar la energía por temor a dañar las zonas vecinas. De esta manera, el sistema dirige la fractura hacia un solo lugar, concentrando la inversión y maximizando el retorno. Este enfoque es crucial en Vaca Muerta, un yacimiento que se caracteriza por tener una productividad baja por pozo. Para ser productivo, cada pozo necesita una fractura bien ejecutada.

La tecnología de perforación autónoma permite a YPF mitigar un fenómeno conocido en la industria como el efecto parent-child. Este efecto surge cuando se perforan pozos muy cerca unos de otros. La fractura de un nuevo pozo (el "hijo") puede interferir de forma negativa en un pozo ya existente (el "padre"), disminuyendo su rendimiento. En un contexto donde la empresa continúa expandiendo su actividad y perforando más pozos, este fenómeno no se puede evitar, pero sí minimizar.
El control de este efecto se vuelve aún más relevante al considerar la escala de operaciones de la compañía, que maneja un portfolio de 15.300 pozos y se prepara para integrar los activos que adquirió de TotalEnergies, lo que eleva su cartera a cerca de 16.000 pozos. Esta escala extraordinaria, según Marín, brinda a la empresa una ventaja estratégica que le permite desarrollar el yacimiento de una mejor manera.

La apuesta por la innovación no es un hecho aislado. La compañía se encuentra en una fase de transformación integral. Hace solo unos días, anunció una nueva estrategia comercial para sus estaciones de servicio, que incluyó la venta de réplicas de los mamelucos popularizados por el presidente. Este tipo de decisiones, sumadas a la inversión en tecnología de punta para la producción, demuestran que YPF busca capitalizar el furor por Vaca Muerta en todos sus segmentos de negocio.
La perforación autónoma es un reflejo de la visión empresarial sobre el futuro de la industria. No se trata solo de un avance técnico, sino de un cambio fundamental en el modelo de negocio. Al optimizar cada etapa del proceso y reducir los riesgos, la empresa busca maximizar la rentabilidad de cada pozo y consolidar su liderazgo en la cuenca. Este enfoque es esencial para que Vaca Muerta se transforme en una fuente sostenida de crecimiento y divisas para la Argentina.







