“Cuando se reanude Vaca Muerta, salgo del centro y vuelvo a los viajes a Añelo”. Con esa frase, un camionero resume la realidad que viven muchos trabajadores en Neuquén. A pesar de que la producción de petróleo y gas bate récords en este 2025, y mientras obras de infraestructura como el proyecto VMOS avanzan para mejorar la capacidad de evacuación de hidrocarburos, hay dinámicas cotidianas que marcan el pulso real de la cuenca neuquina.
Este camionero, que compartió su experiencia con VacaMuerta.ar, tiene un trabajo que depende directamente del ritmo de la actividad hidrocarburífera. Hay momentos del año en los que su labor se frena. Las empresas detienen operaciones para realizar mudanzas de torres, iniciar nuevas perforaciones o reorganizar frentes de trabajo. En esos períodos, no requieren sus servicios y debe adaptarse.
Con su camión grúa, se encarga de trasladar vehículos y maquinaria desde Neuquén capital hasta Añelo. Es un trayecto que puede hacer hasta cuatro veces por día cuando la actividad está en marcha. Pero cuando llega el parate, cambia de escenario: debe salir a levantar autos en pleno centro de la ciudad.
"Manejar en el centro me vuelve loco, pero son tres meses en los que, por lo menos, no tengo el camión parado. Además, me permite generar ingresos para invertir en otro camión más grande. Así mejoramos los servicios para las petroleras", cuenta. En su lógica, cada pausa es también una oportunidad para reinvertir. “Vaca Muerta te demanda todo el tiempo mejorar”, resume.
Los estándares de calidad y seguridad en la industria crecen al ritmo de la producción. Según explica, el sector se va profesionalizando, y quienes no se adaptan a las nuevas exigencias quedan afuera. “No se trata solo de tener un camión. Tenés que tener todo en regla, capacitarte y cumplir con los protocolos. No es como antes”, advierte.
Además de mejores pagos, el sector del oil & gas ofrece algo fundamental: previsibilidad. “Los seguros, por ejemplo, te pagan a tres meses. Las petroleras, en cambio, lo hacen dentro del mismo mes. Y eso te cambia todo”, dice. Pero no se trata solo de dinero. “En Vaca Muerta ya sabemos qué viajes tenemos casi toda la semana: a dónde vamos, cuánto tiempo lleva, qué costos tenemos. Eso te permite organizarte. Algo que en el trabajo urbano es imposible”, agrega. En el centro de la ciudad, el remolque de autos es una lotería constante, en medio del caos de las calles capitalinas.
El ir y venir
El traslado de vehículos y maquinaria hacia los yacimientos es su tarea principal. Las camionetas viajan acarreando, no por manejo propio, para reducir riesgos y optimizar recursos. Y aunque la infraestructura vial sigue siendo una gran deuda —rutas de doble mano, calzadas en mal estado y más de 35.000 vehículos diarios—, para él la única solución es una: “Paciencia... y elegir bien los horarios”.







