Joanna Villanova (31) es ingeniera en petróleo recibida en la Universidad Pública de Oriente, en Maturín, Venezuela. Llegó a Argentina hace seis años con una meta clara: labrarse un futuro profesional mientras brindaba soporte económico y emocional a su familia. La profesional se desempeña como ingeniera de tratamientos químicos en Pan American Energy (PAE) desde mayo del 2024. Ella representa el rostro de una generación de migrantes venezolanos que, forzados por la crisis económica, han encontrado en nuestro país una tierra de oportunidades.
"Nos vamos en una condición migratoria forzada por situaciones económicas, migramos con el objetivo de dar soporte a nuestras familias, de ver bien a nuestras familias", afirma Joanna. Dejar su país no fue fácil, especialmente al ser hija única y tener que alejarse de sus padres, quienes permanecen en Venezuela. "Mis papás siempre trabajaron duro, mi papá es ingeniero y abogado, y mi mamá es asesora inmobiliaria. Toda mi cultura y personalidad están formadas en una familia de mujeres fuertes", agregó.
El arraigo familiar de la joven es evidente en cada palabra. Aunque construyó una vida en Argentina junto a su pareja, un técnico industrial que trabaja en Neuquén, su mente y su corazón están divididos. "Yo los veo cada tres años, o cada dos con suerte. Es complicado visitarlos, pero mi compromiso con ellos sigue intacto. Mi trabajo también es para ellos y mis abuelos, y lo hago con amor, porque no todo el mundo tiene el lujo de tener a sus cuatro abuelos vivos", dijo con emoción.
La formación profesional de Joanna no fue sencilla. Aunque contó con el apoyo económico de sus padres durante sus estudios universitarios, debió complementar sus ingresos con becas y clases particulares. "Tenía una beca de trabajo en la universidad, donde trabajaba diez horas semanales y, además, daba clases particulares de materias por mi buen promedio académico", agregó.
Ya en Argentina, la profesional se ganó un lugar en la competitiva industria petrolera, actualmente desempeñándose como ingeniera en PAE. Sin embargo, su camino no ha estado exento de desafíos. "Pasé de una empresa donde ya me conocían, donde tenía un camino hecho, a una donde nadie sabía ni mi apellido. Estos meses han sido de transición y adaptación", confesó en diálogo con VacaMuerta.ar.
A nivel industrial, Joanna ve con optimismo el futuro del sector en Argentina. "Es impresionante las oportunidades que tiene el país. La industria petrolera está en crecimiento, y no solo en el ámbito tradicional de 'oil and gas', sino con una mirada puesta en la transición energética. Las empresas están diversificando su matriz energética, y eso habla de un futuro prometedor", añadió.

Pero no todo ha sido trabajo, también ha construido lazos personales sólidos en Argentina, donde sus amigos se han convertido en su familia elegida. "Mis amistades aquí son mi familia. La familia de mi pareja está en Mendoza, así que también estamos un poco solos en ese sentido. Pero ha sido un camino complicado y lindo a la vez", compartió.
La historia de Joanna Villanova es un ejemplo de resiliencia, sacrificio y compromiso. Representa a miles de profesionales venezolanos que han tenido que dejar su país natal en busca de un futuro mejor, pero que nunca olvidan sus raíces ni a quienes dejaron atrás. "Mi trabajo no es solo para mí, es para mi familia, para mis abuelos y para todo lo que representan para mí. Y lo haré siempre con amor y responsabilidad", concluyó la joven, dejando claro que su historia es también un homenaje a aquellos que la formaron y la impulsaron a llegar hasta donde está hoy.
Desde su puesto en Pan American Energy y con una visión clara de su futuro profesional, Joanna sigue demostrando que la migración no solo se trata de sobrevivir, sino de crecer, contribuir y dejar una huella positiva tanto en el país de acogida como en el de origen.







