La estrategia del operador Telecentro, al asociarse con Starlink, el servicio de Internet satelital de SpaceX, compañía del magnate sudafricano-estadounidense Elon Musk, marca un hito en la expansión del acceso a Internet en Argentina. Este acuerdo permite a la operadora de TV paga revender los servicios satelitales de Starlink e impulsa un modelo de conectividad híbrida sin precedentes en el país. Esta combinación estratégica de redes terrestres de fibra óptica y la constelación de satélites de órbita baja (LEO) de Starlink promete redefinir el panorama digital argentino.
La conectividad satelital evolucionó rápidamente en el país, transformándose de una visión a una herramienta tangible para el despliegue territorial. El auge de las redes LEO y la apertura del mercado satelital en 2024 catalizan este cambio, permitiendo a empresas locales integrar estas soluciones en sus ofertas.
La decisión de Telecentro de adoptar un modelo de conectividad híbrida refleja una estrategia en evolución. Esta aproximación permite adaptar la infraestructura de conectividad (terrestre o satelital) según las necesidades específicas de cada cliente o región.
Desde la firma explicaron que esta colaboración con Starlink les permite llevar soluciones integrales a todo el país y expandirse a lugares donde antes el modelo de negocio no resultaba viable. Esta flexibilidad operativa resulta clave para la expansión en áreas con baja densidad poblacional o desafíos geográficos.
Transformación del modelo y desafíos regulatorios
El avance de esta estrategia se ve respaldado por un contexto técnico cada vez más propicio. En solo un año, las conexiones satelitales en Argentina experimentaron un crecimiento exponencial, pasando de 40.000 a más de 200.000. Este crecimiento se atribuye a la proliferación de más de 200 satélites LEO sobrevolando el país, ofreciendo una capacidad operativa de 6 terabits por segundo. Además, la infraestructura terrestre también crece significativamente, pasando de un solo gateway inactivo en 2023 a más de diez nodos operativos o en construcción.
La barrera de los costos disminuyó drásticamente. Actualmente, una antena Starlink tiene un precio comparable al de un teléfono móvil de gama media, y la suscripción mensual se asemeja a la de un plan de telefonía móvil. Esta accesibilidad impulsó la aparición de operadores locales como revendedores, incluyendo a Telecentro, y aceleró la adopción en sectores clave como la agroindustria, la minería, la logística y la conectividad comunitaria.
Durante un encuentro sobre conectividad organizado por Convercom, desde Telecentro explicaron que no es una tecnología que viene a reemplazar a otra, sino a resolver parte de la problemática que hoy no puede cubrirse ni con fibra ni con redes móviles. La instalación de torres o el tendido de red en zonas de baja densidad a menudo implican costos prohibitivos, mientras que el satélite ofrece cobertura inmediata sin la necesidad de obras civiles o nodos intermedios.
Desde el sector, se subraya el valor estructural de la conectividad satelital. Pablo Recalt, coordinador de la Comisión Satelital de la Cámara de Internet (Cabase), señaló que hoy una antena tiene un costo similar al de un iPhone, y un abono satelital iguala al de un celular.
A pesar de este impulso, el marco regulatorio y fiscal argentino sigue siendo un obstáculo significativo. El sector enfrenta una alta carga tributaria, con ingresos brutos que pueden alcanzar el 5,5% en algunas provincias, además de tasas municipales y permisos lentos que encarecen los proyectos y desalientan nuevas inversiones. Recalt advirtió sobre la necesidad de evitar que los obstáculos burocráticos y fiscales reemplacen las barreras previas que mantenían los cielos cerrados.
El desafío actual radica en sostener este despliegue en un contexto internacional cada vez más complejo. Las constelaciones satelitales enfrentan demoras logísticas, saturación de lanzadores y tensiones geopolíticas, factores que podrían frenar su crecimiento.







