"Nuestros bisabuelos inventaron un mundo que funciona con petróleo y gas y todavía no se inventó otro diferente", dice Tommy Norris, el personaje que interpreta Billy Bob Thornton en Landman, la serie petrolera más exitosa de la actualidad. Así como pasa con los hidrocarburos pasa en en la vida y la llegada de las plataformas de streaming generó un mundo nuevo, que está vigente y con millones de opciones a disposición.
El petróleo no solo movió la economía mundial: también alimentó algunas de las historias más potentes del cine. Desde la épica fundacional de la industria hasta sus zonas más oscuras —el poder, la ambición, la geopolítica y el costo humano—, distintas películas y documentales lograron capturar ese universo viscoso y contradictorio. Algunas son obvias; otras, verdaderas joyas de nicho. Este es un recorrido posible, sin ánimo de exhaustividad, pero con criterio.
Acá te dejamos 10 series y películas para disfrutar en el verano:
Petróleo sangriento (There Will Be Blood, 2007). Paul Thomas Anderson construyó una de las películas más intensas del siglo XXI apoyado en una actuación monumental de Daniel Day-Lewis. Ambientada en los albores del siglo XX, la historia sigue a un buscador de plata que muta en magnate petrolero y convierte el sueño de progreso en una espiral de obsesión y violencia. Inspirada libremente en Oil! de Upton Sinclair, la película retrata el nacimiento de la industria, las primeras perforaciones y los dilemas morales de un negocio que moldeó la modernidad. Familia, religión, odio, petróleo y locura: todo condensado en un western industrial sin concesiones.
Boca de Pozo (2014) ocupa un lugar singular. Filmada en Comodoro Rivadavia, esta producción argentina se sumerge en la vida cotidiana de los trabajadores petroleros patagónicos. Con un tono cercano al documental, muestra la rutina en los yacimientos, la soledad de los campamentos y la identidad de un oficio que sostiene economías regionales enteras. Es una de las pocas películas nacionales que se animan a contar el petróleo desde adentro, sin épica grandilocuente, pero con verdad.
Big Men (2014), dirigido por Rachel Boynton, abre el foco hacia África. Con Ghana y Nigeria como escenarios, la película expone la trama de intereses cruzados entre empresas multinacionales, gobiernos y comunidades locales. Es una mirada cruda sobre cómo el petróleo puede ser promesa de desarrollo o detonante de conflictos estructurales. Ideal para entender la dimensión geopolítica del negocio.
Fuego sobre Kuwait (1992). La Guerra del Golfo dejó una de las imágenes más estremecedoras de la historia energética moderna, y esta película la registró como pocos. Nominado al Óscar, el documental de David Douglas sigue el trabajo titánico de los equipos internacionales que apagaron miles de pozos incendiados tras la retirada iraquí. Más allá del impacto visual, la película destaca la ingeniería, el coraje y la coordinación necesarios para controlar un desastre energético de escala inédita.
Oil Sands Karaoke (2013) se corre del eje técnico para enfocarse en las personas. Ambientado en las arenas petrolíferas de Alberta, Canadá, el documental retrata a trabajadores que encuentran en el karaoke una válvula de escape frente al aislamiento y la dureza del entorno. El resultado es una película que humaniza una de las regiones más productivas —y controvertidas— del planeta.
Texasville (1990), de Peter Bogdanovich. Secuela espiritual de The Last Picture Show, combina petróleo, decadencia texana y una banda sonora memorable. No habla de pozos ni de balances, sino de lo que queda cuando la riqueza energética ya hizo su trabajo.
A Crude Awakening: The Oil Crash, de origen suizo-alemán. Con ritmo vertiginoso y tono abiertamente apocalíptico, esta serie advierte sobre el agotamiento del crudo convencional. Era tan alarmante como entretenido: daban ganas de salir corriendo a avisar que la fiesta energética estaba a punto de terminar.
Syriana (2005), dirigida por Stephen Gaghan, aporta una mirada coral y política. A través de cuatro historias que se cruzan —desde un agente de la CIA en Medio Oriente hasta un trabajador inmigrante despedido—, la película desnuda la red de corrupción, poder y consecuencias sociales que rodean al petróleo. No hay héroes ni villanos puros: solo un sistema global donde la energía define destinos.







