Las expectativas de crecimiento económico y de potencial energético de Argentina no tienen límites y rondan alrededor del desarrollo de una de las reservas de shale gas más grandes del mundo, Vaca Muerta, pero también de su capacidad de evacuación.
En los últimos meses estuvo latente la posibilidad de dejar de importar gas natural desde Bolivia para comenzar a exportar a Brasil y convertir al país en una referencia regional en materia energética. Asimismo, esta posibilidad contribuiría a equilibrar la balanza comercial energética del país, permitiendo generar ingresos en divisas por la venta de este recurso.
El jueves pasado se inauguró la reversión del Gasoducto Norte, una obra que demandó una inversión de 740 millones de dólares, y una serie de adaptaciones técnicas, tanto en los sistemas de compresión como en la infraestructura de distribución para cambiar el sentido del flujo del gas en el ducto, que permitirá que el gas producido en Vaca Muerta llegue a las provincias del norte argentino.
Esta obra permitirá transportar hasta 19 millones de metros cúbicos de gas diarios (MMm3/d) desde la cuenca neuquina hacia las provincias norteñas, eliminando la dependencia de las importaciones de gas boliviano que han sido fundamentales durante décadas, y Argentina podría ahorrar entre 1.500 millones y 1.960 millones de dólares al año. Esta cifra se deriva principalmente de la sustitución de importaciones de gas y combustibles líquidos, como el gasoil y el fueloil, que resultaban significativamente más caros que el gas producido en el país.

En este sentido, cabe resaltar que desde este mes, el país dejó de importar gas desde Bolivia, marcando el fin de una relación comercial que se inició en la década de 1970 y se profundizó en los últimos 20 años. Es por esto que los usuarios residenciales, las estaciones de servicio de GNC y las industrias de Córdoba, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Salta y Jujuy podrán abastecerse con gas de producción local. A medida que se expandan las redes de gasoductos, los volúmenes de suministro de gas local seguirán creciendo.
Qué falta
La reversión es una obra central, pero no está completa. Por un lado, todavía resta un cuarto del tramo del gasoducto, ese 25% comenzará a completarse a partir de diciembre y ahí se pasará al llenado del caños para iniciar el transporte de gas desde Vaca Muerta al norte.
La llegada al exterior es otro cantar. Para cruzar la frontera es necesario otra obra, que Enarsa llevará adelante. Uno de los requerimientos es la instalación de un medidor bidireccional para habilitar esa operación.
La llegada a Brasil es más compleja. Hay un principal problema que es el precio, por el Plan Gas.ar no se permite exportar a un valor menor al del mercado interno, que tiene un techo de 4,50 dólares el BTU, si suman los costos de transporte y un peaje en Bolivia de 2 dólares, llegar al país vecino no bajaría de los 7 dólares y podría subir hasta los 9. Para el comprador sería un costo similar al de GNL, lo que complicaría las perspectivas argentinas.







