¿Sudamérica es una potencia en hidrocarburos? ¿El futuro del sector contempla a la región? ¿Qué rol ocupan Argentina, Brasil y Guyana en el escenario mundial? Todas preguntas que tienen respuestas positivas, pero que esconden detrás una realidad: la producción no es homogénea, cada país tiene sus características y su tipo de actividad, que en conjunto son una potencia mundial.
Se espera que hasta 2030, la suma de la producción de Argentina, Brasil y Guyana, los tres países que tienen índices positivos, puede dar un salto del 30%, superando incluso el ritmo de Estados Unidos, la principal cuenca de no convencional del planeta, y Medio Oriente, de acuerdo a los datos de la Agencia Internacional de Energía.
Este crecimiento para Sudamérica está impulsado por el presal marino de Brasil, en el Bloque Stabroek de Guyana y Vaca Muerta, que en julio superó los 500 mil barriles diarios por primera vez en su historia. Pero también habrá un importante aporte de Surinam, que viene con una gran crecimiento y planea inversiones fuertes para convertirse en una potencia regional.
Según las estimaciones de la consultora Rystad, en 2030 la suma total de todos los países daría una producción de 9,6 millones de barriles diarios de petróleo, un crecimiento de más de 2 millones en comparación con la actualidad. El gran desafío es mantener el impulso más allá del 2030.
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El subsuelo sudamericano es una reserva probada, que con Vaca Muerta encontró otros horizontes, pero sin duda la gran potencia está bajo del mar, siendo la región la mayor producción a nivel mundial, especialmente por la actividad en Brasil, pero YPF ya anunció planes para hacer pruebas offshore en la costa Atlántica argentina.
Una de las ventajas que tiene la región es que no está sujeta a las cuotas de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), lo que permite tener producción libre, y además es una zona que se caracteriza por los nuevos descubrimientos, por lo que su crecimiento es de los más rápidos del mundo.
Argentina está en uno de sus mejores momentos productivos, el país logró en julio la mejor marca del siglo y del milenio con 811,2 mil barriles de petróleo por día (Mbbl/día) y 160,6 millones de metros cúbicos por día (MMm³/día), según informó la secretaría de Energía de Nación, de la mano de Vaca Muerta, que en el séptimo mes del año tocó el techo con 529.291 barriles diarios de crudo y 113,92 millones de m³/día de gas.
Brasil es el motor petrolero de la región con la formación de presal, mar adentro entre los estados Santa Catarina y Espírito Santo, que en junio batió un récord de producción con casi cinco millones de barriles diarios de petróleo y gas natural, de los cuales el 97,6 % de la producción de crudo y el 85,3% del gas son offshore. según la Agencia Nacional de Petróleo y Gas del país.

En el caso de Guyana es similar, con el bloque de aguas profundas Stabroek, una de las reservas de petróleo y gas más importantes del mundo con casi 11.000 millones de barriles, explotado por ExxonMobil y que en la actualidad bombean alrededor de 650.000 barriles de petróleo al día, con planes de más que duplicar esa cifra en 2027.
La sumatoria de la actividad de estos tres países marca un horizonte auspicioso para la región con expectativas de un crecimiento que podría alcanzar el 35% en 2030, unos 10 millones de barriles diarios, lo que representa un promedio anual de entre el 4% y el 5%, frente a un 1% anual de la producción mundial de petróleo.
La realidad de Argentina, Brasil y Guyana contrasta con Colombia, Ecuador y Venezuela, antiguas potencias y pilares de la actividad, cuyo presente muestra una caída abrupta de su producción. En tanto, que Medio Oriente seguirá produciendo en 2030 unos 35 millones, pero con porcentajes de crecimiento muchos menores y apenas cercanos al 1%.








