NRG Argentina, una empresa fundamental en la provisión de arena para fractura en Vaca Muerta, solicitó el concurso preventivo de acreedores. La compañía formalizó el pedido ante el Juzgado Comercial de Buenos Aires el 5 de junio de 2025, tras varios meses de afrontar una profunda crisis económica. Esta decisión judicial llega después de tres años de esfuerzos para mantener operativa su planta en Allen, en la provincia de Río Negro. La situación de la empresa pone de manifiesto las complejidades que impactan también en la cadena de valor de la industria no convencional, más allá de los grandes operadores.
Un detalle que añade un matiz particular a esta situación es la figura de María Tettamanti, quien ocupó el cargo de CEO de NRG hasta su reciente asunción como actual secretaria de Energía de la Nación.
La empresa experimentó una serie de conflictos laborales recientes. A fines de 2024, problemas llevaron al despido de 180 trabajadores. En mayo, la firma logró destrabar medidas de fuerza que se generaron por demoras en el pago de sueldos. Más tarde, en junio, volvió a tener un conflicto con el gremio de la construcción a raíz del despido de otros 42 empleados. Estos problemas, según estimaciones del sector, surgen principalmente por una fuerte caída en la demanda de parte de las operadoras en Vaca Muerta, que cancelaron o postergaron sus pedidos de arena.
Contratos "interrumpibles" y un volumen de producción insuficiente
La naturaleza de los contratos con los clientes de NRG permite su interrupción sin previo aviso, un factor que contribuyó a la inestabilidad de la demanda. En 2024, solo logró procesar 600.000 toneladas, cuando se estima que necesita 1.500.000 toneladas para sostener sus operaciones de manera rentable, una brecha significativa que contribuyó a su deterioro financiero.
En una comunicación a sus proveedores, la firma explicó que el pedido de concurso preventivo de acreedores ante la Justicia surge "luego de más de tres años de grandes esfuerzos para sostener la operación enfrentando múltiples dificultades tanto externas como internas".
Según la empresa, el objetivo principal de esta acción es preservar la continuidad operativa, sostener los puestos de trabajo que no resultaron afectados y garantizar un trato equitativo a todos los acreedores. Esto, se aclara, se ajustará a las posibilidades reales que impone la situación actual del mercado.
El proceso judicial y el compromiso de la empresa
El pedido formal se presentó ante el juzgado 30, secretaría 60, de la Justicia Comercial de CABA, tribunal que ahora debe tomar las determinaciones sobre el requerimiento de la empresa. La notificación a los acreedores para que concurran a verificar sus créditos ante el síndico se realizará mediante edictos, en los términos y condiciones que disponga el tribunal judicial interviniente.
La compañía priorizará su compromiso con proveedores, colaboradores y clientes, lo que le permitirá continuar operando hasta la resolución de este proceso concursal. Este paso judicial, aunque complejo, representa un intento por reordenar sus finanzas y encontrar un camino hacia la sostenibilidad en un mercado tan dinámico y exigente como el de Vaca Muerta.

La situación de NRG Argentina ilustra cómo las fluctuaciones en la actividad de los principales players de Vaca Muerta pueden tener un efecto dominó en las empresas de servicios y proveedores clave. La arena de fractura es un insumo indispensable para la extracción de petróleo y gas no convencional, por lo que la estabilidad de sus proveedores resulta vital para el desarrollo general de la formación.
Este evento subraya la necesidad de un ambiente de negocios estable y predecible para todas las empresas que componen el ecosistema de Vaca Muerta, desde las grandes petroleras hasta los proveedores especializados. La capacidad de cada eslabón para operar de manera eficiente y sin interrupciones impacta directamente en el ritmo de desarrollo y en la productividad general del yacimiento, un motor económico crucial para Argentina.







