El Gobierno Nacional autorizó la venta de las acciones de IMPSA S.A., empresa siderúrgica argentina, al consorcio estadounidense Industrial Acquisition Fund (IAF), con ARC Energy como principal socia.
La Comisión Evaluadora, compuesta por el Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (FONDEP) del Ministerio de Economía, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas y la provincia de Mendoza, recomendó la preadjudicación de las acciones estatales al consorcio IAF. Este grupo ofreció una inyección de capital de 27 millones de dólares, sujeta a un cronograma de integración acorde a las necesidades de la empresa. Además, solicitó un plazo hasta el 31 de enero para refinanciar la deuda de IMPSA, que asciende a 576 millones de dólares.
IMPSA, fundada en 1907 por Enrique Epaminondas Pescarmona, es una empresa argentina reconocida por la fabricación de equipos industriales como turbinas, grúas y reactores, suministrando tecnología a los sectores de metalurgia, generación de energía y tecnología.
La estructura accionaria de IMPSA, previa a esta transacción, se distribuía de la siguiente manera: el 63,7% pertenecía al FONDEP, bajo control de la Secretaría de Industria; el 21,2% correspondía a la provincia de Mendoza; el 9,8% estaba en manos de un fondo de capital controlado por los acreedores de la compañía; y el 5,3% restante pertenecía a un fideicomiso de capital de la familia Pescarmona.
La decisión de vender las acciones estatales se alinea con el objetivo del Gobierno Nacional de alcanzar un déficit cero y evitar la asignación de recursos federales a empresas privadas, permitiendo que IMPSA continúe sus operaciones en un marco de economía de mercado. La provincia de Mendoza manifestó su apoyo a esta medida.
ARC Energy, con sede en Estados Unidos, es una empresa especializada en el sector energético, particularmente en la producción de equipos para la industria del petróleo y gas. Su interés en IMPSA radica en la capacidad de la empresa argentina para producir tecnología avanzada y componentes para generación hidroeléctrica y nuclear.
La oferta de compañía norteamericana fue la única presentada durante el proceso de privatización, lo que despertó interrogantes en el mercado sobre las condiciones de la licitación y las expectativas de otros posibles interesados.
La Comisión Evaluadora concluyó que IAF y sus principales accionistas cumplen con las condiciones de idoneidad y capacidad económica necesarias para la capitalización y gestión de IMPSA. No obstante, la concreción de la venta está supeditada a la obtención de la conformidad de los acreedores para la renegociación de la deuda. Una vez cumplida esta condición, se procederá a la redacción y firma del contrato de compraventa de acciones y su posterior transferencia.
La privatización de IMPSA representa la primera de la era del presidente Javier Milei, quien asumió el cargo con la promesa de reducir el tamaño del Estado mediante la venta de empresas estatales y la eliminación de subsidios a empresas privadas. Este movimiento se enmarca en una serie de políticas orientadas a lograr un presupuesto con déficit cero y promover una economía de mercado más dinámica.
La trayectoria de IMPSA está marcada por su expansión internacional y su capacidad para adaptarse a las demandas del mercado global. Sin embargo, en los últimos años, la empresa enfrentó grandes desafíos financieros, acumulando una deuda considerable que llevó primero a la intervención estatal y, finalmente, a su privatización.
La venta de IMPSA a ARC Energy abre una nueva etapa para la empresa, con la expectativa de que la inyección de capital y la reestructuración de su deuda permitan su recuperación y consolidación en el mercado internacional. El éxito de esta transición dependerá en gran medida de la capacidad de los nuevos propietarios para renegociar los pasivos existentes y revitalizar las operaciones de la compañía.







