Había una vez una empresa. Nació en 1922, se llamó Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y fue durante décadas el instrumento con el que la Argentina intentó dominar su propio subsuelo. Sobrevivió guerras, cambios de gobierno, la "batalla del petróleo" y décadas de endeudamiento. En los '90 dejó de ser estatal y se convirtió en una empresa privada, una S.Aen manos de Repsol, de capitales españoles, la aventura duró dos décadas, en 2012 fue reestatizada y ahí empieza esta historia, que este viernes tuvo un final feliz.
En 2012, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner presentó el Informe Mosconi: Repsol y el grupo Petersen habían vaciado la empresa. La respuesta fue una expropiación del 51% de YPF, votada por el Congreso con amplísimo respaldo, la firma española cobró su indemnización de cinco mil millones de dólares en bonos y el asunto pareció cerrado. Pero no lo estaba.
El grupo Petersen, de la familia Eskenazi, que había comprado sus acciones con deuda y quebró poco después en España, vendió sus derechos litigiosos al fondo Burford Capital por apenas 15 millones de dólares. Burford, junto con otro fondo llamado Eton Park, llevó el caso a la justicia de Nueva York en 2015, reclamando que la expropiación había violado el estatuto de YPF, que preveía una oferta de compra obligatoria para los accionistas minoritarios. En septiembre de 2023, la jueza Loretta Preska les dio la razón y condenó al Estado argentino a pagar 16.100 millones de dólares —mitad daños, mitad intereses—. El número equivalía al 45% del PBI argentino de 2024. Era el juicio del siglo. Argentina apeló y este viernes La Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York falló a favor de YPF
Un poco de historia
En 2011 se comprobó el potencial de Vaca Muerta, una roca de esquisto descubierta en 1930 llena de shale gas y petróleo. El gobierno nacional, encabezado por Cristina Fernández de Kirchner, y que tenía al actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, como ministro de Economía, decidieron la nacionalización de YPF para poner a funcionar la cuenca. El argumento central fue que el derecho público primaba sobres los estados de las empresas y de esa manera establecieron las condiciones de pago, que el Congreso por amplia mayoría ratificó. La empresa volví a manos del estado con una tarea titánica, convertir al país en productor de hidrocarburos, revertir la balanza comercial energética y ser un jugador importante a nivel mundial. Se cumplió.
El litigio fue sumando capítulo y mientras los defensores nacionales intentaban separar a la compañía del estado, las sentencias iban en sentido contrario. Como con el desarrollo de Vaca Muerta, la causa se convirtió en una política de estado y durante los cuatros gobiernos (Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei) que pasaron hubo una continuidad con la Procuración del Tesoro como principal responsables.
Finalmente este viernes la Cámara de Apelaciones revertió la sentencia y lo que parecía imposibles se convirtió en realidad: Argentina, ni YPF, tendrán que pagar 16.100 millones de dólares a los fondos buitres. Ahora quedan dos instancias más: la revisión de los jueces y la Corte Suprema de Estados Unidos, en caso de que los litigantes quieren continuar el proceso, aunque abogados que siguen de cerca el caso advierten que es poco probable que el máximo tribunal acepte revisar el expediente.
Juan José Carbajales explicó que el argumento central de los jueces fue técnico pero contundente: el estatuto de YPF no crea obligaciones bilaterales entre la empresa y cada accionista individualmente, sino compromisos multilaterales entre todos los accionistas en conjunto. Además, la Ley General de Expropiaciones argentina rechaza explícitamente que terceros puedan interferir en un proceso expropiatorio amparado en la ley pública, como dijo el gobierno desde el comienzo. En síntesis: el reclamo directo contra YPF era improcedente.
Los jueces Denny Chin, José Cabranes (votó en contr) y Beth Robinson sostuvieron que las reclamaciones por daños derivados del incumplimiento de contrato no son admisibles conforme al derecho argentino. No corrían las leyes de Estados Unidos: el tribunal aplicó e interpretó las leyes argentinas, y lo hizo a favor de la Argentina.
Carbajales explicó que el fallo también tuvo un "tirón de orejas" para los demandantes: podrían haber reclamado ante la propia justicia argentina, como hicieron otros accionistas minoritarios. Eligieron Nueva York, y perdieron. Las acciones de Burford Capital cayeron más de un 40% en minutos tras conocerse la sentencia.
Una política de Estado que resistió cuatro gobiernos
Uno de los aspectos más destacables del resultado, según analizó Carbajales, no es solo el fallo en sí, sino lo que revela sobre la estrategia jurídica argentina: los argumentos fueron consistentes e ininterrumpidos a lo largo de cuatro administraciones de gobierno, con el aporte de la Secretaría de Legal y Técnica, la Procuración del Tesoro, la Cancillería, el equipo legal de YPF y el estudio jurídico contratado en Nueva York. Una política de Estado que no cedió ante los cambios de color político. Es un dato que merece subrayarse en un país acostumbrado a que cada gobierno borre lo que hizo el anterior. Aquí, la continuidad fue la que ganó.
La noticia sorprendió a todos. Se esperaba el falló para junio y llegó antes. El CEO y presidente de YPF, Horacio Marín, recibió la novedad por teléfono mientras participaba de un evento, inmediatamente corrió a contársela a Javier Milei, que recibía datos desde los letrados del estado al mismo tiempo. Gritos, llantos y una emoción que llevó a organizar una cadena nacional. "Lo gritamos como un gol de media cancha", dijo Marín para describir la situación. Este se parece más a un gol en el último minuto, de sos que son improbables y despiertan todas las sensaciones juntas.
Todo el arco político se expresó sobre la sentencia y todos se colgaron la medalla. El exministro de Economía Roberto Lavagna fue quien sintetizó la realidad: "Ganamos todos". Ganó YPF, ganó el país, ganó el desarrollo productivo de Vaca Muerta y ganan todos los argentinos.
Mientras tanto, Vaca Muerta sigue siendo el activo más valioso del país: ya representa el 60% de la energía argentina y es la principal fuente de perspectivas de exportación masiva de crudo y GNL. YPF la que motoriza la actividad en la Cuenca Neuquina y ahora lo hará sin riesgos legales.
El cuento que comenzó en 1922 con un decreto y una promesa de soberanía energética tuvo, el 27 de marzo de 2026, uno de sus mejores capítulos. Por ahora, terminó bien. YPF y Argentina fueron felices y comieron perdices.








Como hijo de Ypefiano a partir de la década de Oro en los años 40/60 .en la Patagonia Argentina CELEBRO toda noticia de avance para y por esa Empresa Nacional sin banderia Política .en son del bien al país para beneficio del pueblo Argentinos.