El proyecto Vaca Muerta Oil Sur tenía todo listo para dar el paso más esperado de sus obras offshore. El HL White Marlin, uno de los buques semisumergibles de transporte pesado más grandes del mundo, llegó al fondeadero de la boya 17, frente a Bahía Blanca, con la flota especializada que instalará la terminal marítima de Punta Colorada sobre su cubierta. Desde esa infraestructura se exportará buena parte del petróleo producido en Vaca Muerta. El plan era descargar las embarcaciones, trasladarlas al complejo portuario bahiense y arrancar el despliegue de los equipos encargados de instalar las monoboyas, los sistemas de amarre y la infraestructura submarina.
Nada de eso ocurrió. El conflicto que desató el Decreto 690/2026, que el viernes último reformó el régimen de practicaje y pilotaje en los puertos argentinos, paralizó toda la operación. Los prácticos, pilotos y baqueanos suspendieron sus servicios en rechazo a la desregulación, y sin su asistencia técnica las maniobras de descarga del HL White Marlin no pueden ejecutarse. La flota permanece inmovilizada sobre la cubierta del semisumergible, a la espera de que el conflicto se resuelva.
Un decreto que cambió 34 años de regulación
La normativa, firmada por el presidente Javier Milei junto a los ministros Federico Sturzenegger, Alejandra Monteoliva, Carlos Presti y Diego Santilli, derogó el régimen de practicaje vigente desde 1991 y abrió la competencia en el sector. El decreto permite que armadores y operadores contraten directamente a los profesionales habilitados, modifica los límites de eslora y calado que determinan qué buques están obligados a usar el servicio y apunta a reducir costos logísticos en el sistema portuario nacional.
Los prácticos cuestionaron la reforma de manera inmediata y resolvieron suspender las prestaciones pocas horas después de la publicación en el Boletín Oficial. La medida de fuerza arrancó a las cero del domingo y se extendió a todos los puertos del país, desde el Gran Rosario hasta Bahía Blanca, pasando por el Río de la Plata y el Río Uruguay. La Prefectura Naval Argentina envió intimaciones individuales a los profesionales habilitados exigiendo el restablecimiento del servicio bajo la advertencia de iniciar sumarios administrativos y demandas penales.
La operación que no pudo empezar
Las maniobras que el HL White Marlin debía iniciar en Bahía Blanca son de alta complejidad técnica. Fueron planificadas durante meses y representan el punto de partida de las obras offshore del VMOS, la etapa que conecta toda la infraestructura terrestre del proyecto con los puntos de carga en el mar. Sin la asistencia de los prácticos, esa operación no tiene viabilidad técnica.
Durante las últimas horas se evaluaron alternativas para destrabar la situación. Una de las opciones analizadas contemplaba ejecutar determinadas maniobras con capitanes italianos al mando de las embarcaciones y personal de la Prefectura Naval a bordo. Al cierre de esta edición, esa alternativa tampoco permitió iniciar la descarga y el operativo continuaba paralizado.
Una vez que las embarcaciones sean descargadas, el plan establece trasladarlas a distintos sectores del complejo bahiense para completar su preparación. El Seminole, el buque especializado en tendido de cañerías submarinas que instalará el ducto que conectará la terminal de Punta Colorada con las monoboyas offshore, tiene previsto alistarse en el Sitio 5 de Puerto Galván. Los dos remolcadores que integran la flota serán trasladados al Sitio 20 de Ingeniero White. Todo ese cronograma quedó condicionado por la imposibilidad de completar el primer paso.
Lo que está en juego
La terminal offshore de Punta Colorada es una de las obras centrales del VMOS, el proyecto que conectará Vaca Muerta con el Atlántico a través de 437 kilómetros de oleoducto y que tiene prevista su primera exportación de crudo para fines de 2026 o comienzos de 2027. El consorcio que lo impulsa integra a YPF, Vista Energy, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol, con una inversión total de 3.000 millones de dólares.
El conflicto portuario que nació de una discusión regulatoria llegó en el peor momento posible para el cronograma del proyecto. El VMOS superó el 70% de avance en sus obras terrestres y estaba listo para dar el salto a la fase marítima. Ahora espera fondeado frente a Bahía Blanca.







