Hay un montón de frases que hacen referencia a la dificultad de traducir en hechos los discursos. “Mejor que decir es hacer”, “del dicho al hecho hay mucho trecho”, "decir y hacer no comen a una mesa”, "no es lo mismo predicar que dar trigo”, “todos somos socialistas con el dinero ajeno”, son algunas de los refranes que se usan popularmente para alertar sobre el exceso de palabras y la falta de acción.
El 1° de marzo durante la apertura de sesiones legislativas, Rolando Figueroa recogió ese guante, no lo hizo por exceso de discurso, pero dejó en claro de qué lado de la mesa de Vaca Muerta se quiere sentar. Si bien lo usa como eslogan de campaña, quiere jugar para Neuquén. Neuquinizar todo.
Fue en el recinto, ante la mirada de la política en el lugar y de miles de personas a través de la transmisión, entre las cuales seguramente había funcionarios nacionales, atentos a lo que pasa en una de las principales fuentes de recursos del país y la esperanza más grande para el futuro.
Figueroa es un político experimentado, con mucho recorrido hasta llegar al lugar más importante de su carrera, ser gobernador de la provincia del Neuquén, la más productiva del país, la cuna de Vaca Muerta, del gas, del petróleo y de la energía. Rolo sabe que las palabras que dijo el 1° de marzo no son ingenuas y las dijo porque tiene que defender su vaca, en este caso Vaca Muerta.
"El dólar quedó quieto y los gastos subieron tres veces más que el dólar, con lo cual a diciembre del 2024 estamos en el mismo punto de partida", dijo el gobernador y advirtió que la inflación prevista en el presupuesto nacional duplica la tasa de devaluación, lo que agrava la situación.
Fue un pasaje de un discurso que duró casi 90 minutos, pero fue un pasaje que tiene un peso particular. El esquema cambiario es algo que el Gobierno Nacional cuenta como un logro de gestión, en el cual resalta el ajuste de la brecha entre las cotizaciones, resalta la importancia de tener cada vez menos tipos de dólares y festeja la estabilidad.
Sin embargo, no es lo que expresan otros sectores. El esquema cambiario de Milei para los empresarios está atrasado y genera problemas productivos, financieros y comerciales, y el cepo es la estocada final.
"Varios de los precios de nuestros recursos están referenciados en el valor del dólar”, dijo Figueroa y agregó que eso limita la capacidad de la provincia para ajustar los ingresos a través de los precios, por lo que es imprescindible mejorar la producción.
El tono de Rolo fue tranquilo, como durante el discurso, no enfatizó sus palabras para generar estupor, dijo lo que quería y lo que tenía que decir para describir la situación. Nadie podrá ahora reclamar que el gobernador no escucha todas las voces, no analiza todas las variables, sino que por el contrario es el primer neuquino.
La mesura también es una forma de no pedir algo que puede ser perjudicial para muchos, si bien el atraso cambiario puede afectar a las empresas, una devaluación sería un problema para los trabajadores y esos son los votos que todos los políticos quieren cuidar. En un año electoral, el cuidado tiene que ser todavía más quirúrgico.
Pero, como dice el refrán, “del dicho al hecho hay mucho trecho”. Y para cualquier mandatario provincial la defensa de sus recursos es una obligación con su pueblo, Figueroa defendió los suyos y tiró la pelota al otro lado.
Desde las empresas hace tiempo que vienen exponiendo el ahogo que genera el cepo, renuevan esperanzas y resaltan la estabilidad cambiaria, pero el tiempo corre.
Días después Rolo retomó el tema. Lo hizo en otro contexto (la inauguración de un SAF) y para criticar a otra fuerza política, pero lo que dijo tiene relación con sus dichos del 1° de marzo.
“Yo no acompañé al presidente de la república y no tengo nada para reclamarle, pero tampoco podemos quedar lamentándonos sin hacer nada”, dijo Figueroa y luego agregó que trabaja para defender Neuquén, por la neuquinidad.
En el tema cambiario tiene una dicotomía, que él mismo dejó entrever ante la Legislatura: el atraso del dólar que sostiene el gobierno de Javier Milei afecta a Neuquén y por lo tanto a la nequinidad de Rolo. Hay que seguir el caso de cerca, para ver si esas palabras se traducen en un reclamo real o quedan como palabras sueltas en el viento de la política.
Los hechos
Dicho lo dicho, Figueroa no se quedó quieto. Fue a Londres a vender Vaca Muerta a inversores, volvió y en la escala en Buenos Aires se reunió con las operadoras.
En una mesa nutrida y regada con agua, para calmar la sed de respuestas, Rolo reunió a representantes de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (Ceph), YPF, Pampa, Vista, PAE, PlusPetrol, Shell, Chevron, Phoenix, Tecpetrol y Total, y lo hizo en compañía del Secretario General del Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Marcelo Rucci.
Becas, escuelas, salud, capacitación, servicios y rutas fueron los temas centrales de un encuentro centrado en mantener la unión para el desarrollo conjunto de Vaca Muerta, pero hubo una novedad: un fideicomiso entre la Provincia y las empresas.

Lo que parece una foto de cortesía puede ser un mensaje directo: la unión hace la fuerza y en este caso la fuerza viene del centro de la tierra, más precisamente de la roca madre. Si Vaca Muerta funciona, funciona para las empresas y para la provincia. Y no parece ser necesario esperar soluciones externas, sino mostrar las virtudes propias.
Y luego de decir que no había acompañado a Milei, Rolo le otorgó cuatro áreas a YPF para seguir expandiendo la producción y a cambio la empresa hará una inversión importante en la zona. Uno de los proyectos más relevantes consiste en la construcción de un gasoducto de 16 kilómetros, destinado a llevar gas natural a la meseta de Añelo. Esta obra permitirá multiplicar por ocho el abastecimiento actual y garantizar la factibilidad del crecimiento futuro, beneficiando tanto a los hogares de la localidad como al parque industrial en desarrollo.
El gobierno nacional apura un acuerdo con el FMI, que tendrá algunos condicionamientos en el tipo de cambio, y es ahí donde Figueroa se anota otro poroto. Expuso el primer día de marzo que el atraso cambiario era un factor, se adelantó un paso, apuró reuniones con inversores y empresas. Y ahora espera que la tormenta perfecta desate la Vaca Muerta que todos los neuquinos y los argentinos esperan.







