En el negocio del shale no sobreviven los que especulan: sobreviven los que perforan rápido, barato y seguro. YPF lo entendió y por eso selló un contrato de perforación que, más que un acuerdo operativo, es una jugada estratégica para blindar el futuro energético del país, pero la estatal no es la única empresa que busca nuevos equipos, desde Houston, más precisamente desde Permian, viene bajando RIGS para Tecpetrol, son los Nabors F-15. La lista sigue y en 2026 se espera que haya 40 torres de perforación activas para fin de año, un salto respecto de los 30 actuales.
Fue el propio Horacio Marín el que dio el anuncio y adelantó que la firma pasará de 12 a 18 Rigs, un 50% más, y una prueba de eso es el contrato que firmó con DLS Archer, un jugador global con muñeca fina en operaciones de alta especificación, no es un movimiento menor. En un mercado donde los equipos de perforación son el cuello de botella real —más que la roca, más que los precios, más que la política— asegurar capacidad instalada es asegurar soberanía, sin torres no hay pozos, sin pozos no ni gas, ni petróleo, ni GNL, ni nada.
El 2025 fue el año del récord de producción en cantidad de barriles diarios y de actividad en cantidad de etapas de fracturas, superando las 20 mil totales, lo que es una señal clara en Vaca Muerta: la productividad y configuración técnica de los equipos que operan en la cuenca es importante para el futuro. Las compañías están reorganizando sus flotas y priorizando recursos de alta especificación, en un proceso que viene mutando y con decisiones que llevan la cuenca a su margen este, en la ventana de petróleo negro.
Lo que viene
Cristian Osorio, experto en equipos de perforación, que trabaja en Permian, dijo a VacaMuerta.ar que uno de los grandes cambios está dada por el cambio de DC a AC, de corriente alterna a continua, que permite controlar la energía. "Eso cambio en muchas áreas, en los cuadros de maniobra podes manejar más potencia, podés frenar mejor, podés operar con el motor", agregó.
Además, remarcó que los avances llevaron a que las maniobras sean mejores, las potencias más altas, la presión también, y se mejoró la seguridad, con menor exposición de los trabajadores y tecnologías que suplen procesos. Pero uno de los grandes desarrollos es la velocidad: un pozo de 6000 metros podía demorar un año, en la actualidad se están completando en 15 días. El tiempo es dinero y el dinero son costos.
Desde 2015 comenzó una migración constante de Rigs desde Permian a Vaca Muerta, que no se detiene. "Los equipos son técnicamente los mismos, en Houston se trabaja con presiones más altas, de hasta 9000 libras", explicó Osorio y reveló que la mayor cuenca de shale de Estados Unidos tiene en la actualidad entre 150 y 200 torres.
Para el experto la gran diferencia entre ambas cuencas es el combustible. "En perforación siempre se utilizó el diesel como combustibles, para generar energía, con costos altos. Ahora se está operando con DGB, (dynamic gas blending), que es un motor de 85% de gas natural y 15% que genera la misma potencia. Es más barato y mejor para las emisiones", añadió. Este tipo de perforadores ya cuentan con pruebas en Argentina y en Permian generaron un ahorro de hasta 1,5 millones de dólares en consumo.
El futuro depara para Vaca Muerta Rigs con más potencia, más caballos de fuerza, manifolds más eficientes y sistemas de mezcla que permiten picos más altos de rate y presión sin penalizar estabilidad. Este upgrade técnico llevará a la reducción de tiempos muertos, mejorar la transición entre etapas y recortar horas no productivas por mantenimiento.
Los nuevos equipos de YPF tienen el objetivo de reducir drásticamente el costo por pozo, llevando el promedio de la industria hacia el umbral de las 20 etapas de fractura por día, de las 12 como máximo actuales. Ya no se trata de hacer pozos, sino de hacerlo eficientes y para eso importante la tecnología que mueve cada bomba, en el origen y calidad de los equipos, y en la ingeniería que redefine lo que se puede hacer dentro de la ventana operativa de Neuquén.







