Vaca Muerta no sumó equipos en septiembre, pero perforó más. El récord de producción del noveno mes del año vino de la mano de una mayor eficiencia en la capacidad instaladas, con menos fierros, mejores rendimiento y el doble de actividad.
Según un estudio de la consultora Tecnopatagonia, el shale cerró el mes con 42 equipos de perforación activos, la misma cifra que en agosto, y con 46 pozos perforados, 13 más que en septiembre de 2025, lo que marca un salto interanual es de 39%. De acuerdo el relevamiento, en los últimos 12 meses el no convencional pasó de 35 a 42 equipos, con un un crecimiento del 20%. El crecimiento en la cantidad de pozos, que duplica a la de equipos, marca que la cuenca perfora más, lo que impulsa la actividad y por ende la producción.
En total hay 55 equipos de perforación activos en Vaca Muerta, de los cuales 42 son para el shale, que concentra el 76%, y los 13 restantes se usan en el convencional, que experimentó un salto en el año del 44%.
Según el informe de Tecnopatagonia, en septiembre, esos equipos trabajaron en 184 pozos: 142 shale y 42 convencionales. Se terminaron de perforar 68, de los cuales 46 fueron no convencionales y 22 convencionales. Fue el mes con más pozos perforados del año.
Quién perfora
YPF sigue dominando la actividad: opera 18 equipos en shale, igual que en agosto, lo que equivale al 43% del parque no convencional. Le sigue Vista con 5. Entre ambas suman 23 de los 42 equipos, más de la mitad.
Otro eje que marca la eficiencia alcanzada en la Cuenca Neuquina en septiembre esta dada en la longitud de las perforaciones con ramas laterales promedian 3.200 metros en lo que va de 2026 con pozos que llegan a 4.500 metros de rama horizontal. Más metros por pozo significan más etapas de fractura y más producción con la misma cantidad de equipos.
En lo que va del año se perforaron 383 pozos shale, un promedio de 42,5 por mes. Septiembre quedó por encima de ese ritmo. Se espera que Vaca Muerta llegue a entre 48 y 50 equipos de perforación hacia 2027, sin embargo con la estabilidad de los últimos dos meses la pregunta es si con la productividad en alza, la meta de pozos podría alcanzarse antes que la de equipos.
Ya con los equipos instalados el año próximo el desafío de la industria pasará por la logística de la arena, que crecerá al ritmo de la actividad, y las evacuación, que si bien tendrá en el VMOS un aliada estratégico, necesitará nuevas soluciones.
La arena es el componente esencial de la actividad y también el gran debate, no solo por el transporte desde más de 1000 kilómetros, sino por el rendimiento. Un estudio de la consultora Faufena reveló que Entre 2018 y 2022, un pozo horizontal de petróleo de Vaca Muerta producía en su primer año entre 27 y 29 barriles por cada tonelada de arena que se le bombeó.

El ritmo empezó a caer a 23,7 en 2023, 21,7 en 2024 y 21,0 en los pozos que arrancaron en 2025. Un 25% menos que hace cuatro años. "La explicación está en la mediana de cada pozo. Desde 2021 la arena por pozo pasó de 8.300 a 11.800 toneladas (+42%), las etapas de 37 a 50 y la rama lateral siguió estirándose. El petróleo de los primeros 12 meses quedó clavado en unos 240 mil barriles. Cada etapa nueva agrega menos que la anterior: rendimientos decrecientes", explicaron.
Especialistas del sector explicaron que el suministro de arena está garantizado, pero sus costos no y su logística tampoco, por lo que el crecimiento estará atado a conseguir mejores eficiencias, no solo en los equipos sino en las gestión y el diseño de la perforación para no bombear más, sino mejor con ramas más distantes, diseño de etapas, arena local para un blend y otros transportes para sostener la producción.







