Vaca Muerta necesita ingenieros y las universidades los están formando, pero el puente entre los dos mundos no siempre existe. La Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) decidió construirlo. El 16 de octubre, 120 estudiantes de ingeniería en petróleo de distintas universidades del país llegarán a Neuquén para participar en el Desafío CEPH, la primera iniciativa de la cámara para conectar el mundo académico con el empresario en un entorno operativo real.
La jornada se realizará en el Instituto Vaca Muerta, el centro de formación técnica que la industria sostiene en el Polo Tecnológico de Neuquén, que aportará el espacio para recrear escenarios operativos en condiciones de seguridad y control. Los 120 participantes serán divididos en cuatro grupos y deberán resolver situaciones reales del desarrollo de la actividad, guiados por especialistas en ejercicio de distintas empresas asociadas a la CEPH. El programa se enmarca en la Student Engineer Professional (SEP), una plataforma de capacitación orientada a los futuros profesionales del sector.
El problema que el Desafío viene a resolver
El crecimiento de la producción de petróleo y gas en Vaca Muerta genera una demanda de recursos humanos que el sistema educativo no alcanza a cubrir en tiempo y forma. Las empresas saben qué perfiles necesitan, pero la formación universitaria no siempre está alineada con las exigencias reales del campo. El resultado es una brecha que se vuelve más visible a medida que la actividad escala.
Los números lo confirman. En la última década, el empleo general del país creció un 1% en promedio, mientras que el sector de petróleo y gas lo hizo un 28%. Esa diferencia de velocidad entre la expansión de la industria y el crecimiento del empleo general es exactamente la brecha que el Desafío CEPH intenta anticipar, formando a los futuros ingenieros antes de que se reciban, acercándolos a situaciones reales mientras todavía están en las aulas.
La Comisión que lo hizo posible
El Desafío CEPH es la primera acción concreta de la Comisión de Vinculación Universitaria de la CEPH, un grupo de trabajo nuevo dentro de la cámara cuyo objetivo es enlazar la academia con el sector empresario. La existencia de esa comisión dice algo sobre el estado de la industria: no alcanza con pagar bien para atraer talento cuando el talento no existe en la cantidad y con la formación que la cuenca necesita.
La CEPH agrupa a las principales operadoras de la Cuenca Neuquina, incluyendo YPF, Pan American Energy, Chevron, TotalEnergies, Tecpetrol, Vista, Pluspetrol, Shell y una decena más. Que esas empresas hayan decidido coordinar una iniciativa de formación universitaria bajo el paraguas de la cámara es una señal de que el déficit de talento calificado es un problema compartido, no de una operadora en particular.
El Instituto Vaca Muerta, que desde marzo de este año viene formando operarios técnicos con el objetivo de capacitar 15.000 personas en cinco años, suma ahora este nuevo rol como sede para la vinculación con el mundo universitario. La sinergia entre ambas iniciativas apunta al mismo problema desde dos ángulos distintos: el Instituto forma a quienes van a operar los equipos, y el Desafío CEPH le muestra a los futuros ingenieros cómo se toman las decisiones que esos equipos ejecutan.
La industria del petróleo y el gas es la principal generadora de empleo formal de alta remuneración del país y todo indica que esa condición se sostendrá en los próximos años. El 16 de octubre, 120 estudiantes van a tener su primer contacto real con ese mundo. Para muchos de ellos, ese día puede ser el inicio de una carrera en la cuenca. Para la industria, es una apuesta a que los ingenieros que necesita mañana empiecen a conocer Vaca Muerta hoy.







